El ensordecedor ruido de la lluvia se impone ante el tenue sonido del radio, la interferencia se mezcla con gotas de lluvia, trate de subir el volumen, pero solo conseguí mas interferencia, mas ruido, apenas y puedo distinguir las palabras del locutor, el nombre mas importante del mundo sale de sus labios y yo se que ha entregado el mensaje, que del otro lado de la linea mi pequeña niña esperara un poco mas, seguirá con sus juegos otro rato sin preguntar por mi, entenderá que estoy pensando en ella en medio de la tormenta que me separa de nuestro cómodo hogar.
Miro las luces de algún auto salir del largo tunel, con mi baja velocidad me hago un poco de lado para evitar cualquier confirmación, el auto es tripulado por un matrimonio ya mayor, les sonrio a ellos aunque no lo notan y termino sonriendome a mi mismo.
Un poco mas, cruzar el tunel, un trecho mas y habré llegado, cualquier otro día esperaría un poco mas en la gasolinera que deje atras hace ya media hora, pero no quiero perderme el pastel, la ocasión especial de mi pequeña, no en este año, cuando la ausencia de su madre empieza a hacer estragos con sus preguntas. Alcanzo a mirar la luz al final del tunel, signo de que lo peor ha pasado, de pronto la luz se mueve, a la derecha, a la izquierda, alumbra la silueta de un enorme camión de naranjas, freno en seco.
Una demora mas, pero debía llegar al cumpleaños de ella, mi hija no me lo perdonaría sino llego, por eso no podía quedarme en la gasolinera, no podía sino ir hacia adelante...aunque se que de todos modos ella no perdonara mi decisión jamás, que he arruinado su cumpleaños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario