Me era sencillo maldecir las catacumbas de la capital, y el sereno mar del sur.Me era sencillo maldecirles porque les recordaba claramente, como fueron y no como son, pues esa es la base de toda memoria.
Lo que es me parecía una injusticia, un mal deseo cumplido al pie de la letra.
Me dolía maldecir tu sonrisa, pero como no hacerlo cuando le sonreías a ella, quien dispuesta a entregar su vida por ti gano para siempre el trofeo de Guerra que día tras día he anhelado mas.
Me dolía maldecirlo a el, pero solo al principio, con el tiempo me acostumbre a la teatralidad y me marchite por dentro, me volví una cascara de recuerdos cuyos ojos acaso eran agua, pero agua estancada.
Asi siempre resultan los tratos y los costos de Guerra, mirarles a todos reir me hace desear por muchos motivos que no me hubieras cubierto aquella tarde rojiza de verano.
Me era sencillo maldecir las catacumbas un poco mas que el tronco y a los piratas, pero al final lo mas sencillo sería maldecirte a ti, solo a ti por no ser el gusano asqueroso contra el que podía defenderme.
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