Despertar es el acido sabor de boca, y los ojos hinchados.
Dormir es sueño, un paso tras otro que de pronto se olvidan del piso.
Andar nunca es tan etereo como entonces, ese estado de no dormir golpea cada vez que se intenta...las leyes de aqui no permiten.
La locura allá permanece, la irrealidad geografica en que un cuarto tiene atras una casa, debajo de la cama un jardin, en el techo alfombras infestadas.
Despertar no es locura sino solo un trago amargo de realidad sin rebajar, embriagante, un levantasueños.
Los sueños se pegan de mala manera a los ojos y parpados cual un pentapoxido cualquiera, y luego se disuelven con cucharadas de sol y un vaso de chocolate.
Soñar no es natural, no sirve un fin, ni persigue un proposito, será por ello que nos resulta tan humano, tan nuestro y de unos días para aca preferimos ignorarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario