El teléfono suena, suena como los teléfonos hoy ya no pueden, con un “ring” marcado que retumba en la casa, los muebles de madera no impiden un eco extraño, el aire húmedo parece transmitir el sonido adecuadamente, en el patio hay un niño jugando en la tierra con muñecos blancos que reciben de buen modo el polvo que en ellos es vertido, es quizá muy pequeño, las historias no logran elaborarse del todo en su cabeza, pero esta tratando.
El teléfono deja de sonar y entonces música llega más allá de las paredes del patio, música cuya letra no cobra aún mucho sentido, música que suena ya a un ayer indistinto, el niño no se pregunta por ello, el ritmo suena antiguo y ya, pero un algo dentro de ese niño, un algo capaz de invocarlo cuando hayan pasado suficientes años se preguntará si aquella música siempre sonó de esa manera tan nostálgica o quizá tenía otra energía de la que fue desprovista con el pasar de los años.
La respuesta es un poco más complicada de lo que el niño montando indios en caballos de plástico puede imaginar.
Nota: Esta es una pieza extraña, entiendo que estoy haciendo referencias a mi infancia, no había llamadas importantes en aquel entonces, quizá la muerte de la primera hermana de mi abuela es la única que se me ocurre, tampoco podría ahora rastrear de que música hablaba, una de las primeras que ubico historicamente es "Era del signo Libra".
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