jueves, 20 de julio de 2023

Música Junkie (2017)

La noche guarda algunos secretos y todo esto sabe a una suave oscuridad, los sonidos son oscuros y los colores parecen degradarse frente a los ojos para convertirse en otra cosa, medio olvidada como las noches de la infancia, solo como las noches deslavadas pues ningún otro recuerdo pierde color sino más bien lo gana, tomando formas harto más gratas que al ser ejecutadas.

Todo apunta a una búsqueda en vano, desesperada y en vano.

El amor, el pasado o una alegría eterna, ninguna aparece, el amarillo se corrompe como nuestras ideas más infantiles, lo que queda de nosotros adquiere una textura distinta.

Las sonrisas de las fiestas se confunden todas, las palabras gratas con las honestas con los insultos, deformándose, mis palabras se aferran, se arañan como runas, esperando cobrar algún sentido que de principio carecen, huellas en la arena que no retrasan mi propia mortandad.

Hay un lamento, ya no se si es mío, hay un desvelo, no se si es el presente o uno anterior hablando, a través de un teclado siempre, pero no siempre el mismo teclado. Algunas veces hay lluvia cayendo, otras tantas hay Dioses muertos, en ocasiones ambos.

La lluvia se convierte en un sonido, una cuerda creo y los truenos lejanos tambores, mi cuerpo se pierde en una luz continua, molesta, necesaria, la oscuridad hace el resto, los pies se vuelven ligeros y flotan por entre recuerdos de carreteras y veranos distintos, buscando en vano como ya dije algo que se encuentra entre la memoria de unas vacaciones transcurridas hace mucho tiempo y un recuerdo que en realidad jamás ocurrió, que cobró forma al ser contado una y otra vez, re-escribiéndose, editandose de algún modo.

Me pregunto sí esa cascada sigue allí, si alguna vez estuvo allí, por allí esta el recuerdo que puedo fechar más antiguo, algo dulce, digno de ser homenajeado contra el presente que le negaría.

El camino se repite una y otra vez, aunque nunca somos el mismo ni estamos en el mismo lugar y de un tiempo acá la cascada desaparece y recuerdo otras, por mucho más tiempo distantes...Primaveras que como mi primavera se han ido ya.

La música continua, golpea repetidamente, buscando un punto donde anclarse en mí, su suavidad es bien recibida por esta noche mientras desollaba minotauros por allí. La siguiente tormenta quizá sea distinta, mis zapatos rojos caen, últimamente ellos hacen que mis pies resalten de otros muchos pies en el tren; cual mis ideas no logran, las victorias de pronto se tornaron todas pirricas y suficientes victorias en esa onda podrían perder una guerra; aunque ésta no se encuentra perdida aún.

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