jueves, 27 de julio de 2023

Tianguis (2019)

El día que se celebró la graduación de mi grupo de sexto tuvimos un número en el Teatro, afuera del había un amplio Tianguis de Viernes, corría de avenida a avenida por detrás del supermercado, no creo haberlo visto antes de ese momento.

Mi tía me compró un Caballero de metal de Kinder Sorpresa, eventualmente ella y mi mamá conseguirían las seis piezas en un pequeño puesto, yo los disfrutaría mucho aunque morirían al usarlos en una maqueta escolar y ser sustraídos de ella.

El tianguis desapareció durante los años de la Secundaria, a pesar de que para todo parámetro en el tercer año se colocaba colosal entre mi nueva escuela y la casa, por otros lados me llevaron mis pasos en aquel año, recordé su existencia, pero su importancia no fue revelada aún.

Fue en los días en que abandonábamos la escuela a las 10am cuando me dí tiempo de revisar las figuras perdidas y viejas, me compre un Nien Nunb tras sacar 10 en un examen de matemáticas por primera vez desde la primaria abandonada, el señor del puesto eventualmente me conseguiría piezas del Señor de los Anillos que recogería de uno u otro modo, alguna de sus historias es amarga, aunque incluya a personas por demás gratas en mi historia de tianguis, la historia de prepa.

Me tomo un tiempo cruzar hasta la última área del tianguis, allí me llevaron las festivas caravanas de mis compañeros, me separaba de su grupo y encontraba aún uno o dos puestos nuevos, uno de ellos se convertiría en mi favorito, otro lo sustituiría cuando el contrabando le fuera confiscado hacía los últimos meses de mi Prepa.

La historia del tianguis no termina con mi Prepa, se extiende a mis primeras huidas de los territorios del sur de donde nunca pude sacar victoria, se extiende hasta un par de figuras más para consolar un corazón intranquilo que eventualmente valdrían mucho dinero para otros por -para mi- las razones incorrectas.

Alguna vez fue vetado en una fortuita caminata muchos años más tarde, alguna vez fue asesinado cuando mi breve romance con sus olores que no percataba y con sus cajas contrabandeadas maltratadas ya había terminado.

No se sí aun existe pero se que lo extraño y lo que contaba conmigo y al yo que por sus dos pasillos serpenteantes andaba.

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