Miraba con los ojos bien abiertos queriendo inyectarse de miedo, pero no se lo permitía, se escuchaban cerca los gritos y el olor a sangre perforaba profundo, pero todo ocurría tan lejos a la vez, solo era el y los dos hombres enfrente, un movimiento, espada al piso, piernas también pero separadas de las caderas, y un grito mas, muy poco, lanza al frente, golpe fijo, alabarda desviada, cuchillo a cuello, golpe certero, escudo humano, armadura perforada, cabellos sobre los ojos, viento, giro apresurado, mano en la barbilla, desnucar, pasar saliva y seguir con los cuchillos. Recoger el hacha, hendirla en los yelmos malditos, los otros escapan, las manos se cierran, los brazos se cortan, y los dragones ríen, El Señor Oscuro tendrá la última sonrisa, pero allí sobre los cuerpos de sus hombres y orcos por igual Hurin sonríe por sus hijos que ya nunca podrán hacerlo.
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