sábado, 24 de abril de 2021

Llanto gatuno.

 Puede que la lluvia previa no se hallará tan lejos como el calor constante la hacía parecer, los cielos se tornaron grises bien temprano.

Quien sabe que ritual finalmente trajo la lluvia más allá de las montañas al norte y al este...pero algo lo hizo, ahora estaba aquí, primero con truenos y después con gotas pesadas golpeando los techos de lamina.
Por entre aquellos ruidos se alcanzaba a oír el constante chillido de una gata, guareciéndose en las orillas, encontrando refugios donde no los había, sin embargo creo que su llanto no obedecía al del cielo, sino a alguna historia perdida entre aquellos estruendos.
Una tragedia para la que los humanos no tenían ya palabras, una que se había deslavado como las paredes de algún edificio cercano, quizá una que no provocaba lagrimas ya, sino una tristeza distinta que oprimía ligeramente a lado del corazón que conociera la lengua muerta en que fue hablado; la gata lo había escuchado viajando por entre azoteas antes de hallarse un hogar, a manera de silencios más que de narraciones, de miradas a atardeceres ahora envenenados, de siestas para esconderse del sol.
Los chillidos eran desesperados, encontraban un sendero a través de mi piel lastimada, aún después de que se detuvieron y un saxofón acompañaba mis pasos sobre charcos de lluvia insipientes.

miércoles, 21 de abril de 2021

Meditaciones de la mentira en Abril

 Aquellas canciones que había olvidado por aproximadamente 13 años se volvieron el pasaje incorrecto a una época en que todo parecía estar bien, incluso las escenas me recordaron ese otro instante en que los juegos nos unían aunque Billie jamás pudiera comprenderlo, ahora que ambas cosas han quedado atrás, de un modo u otro...
Solo puedo pensar en el sendero adecuado, para crear paraísos memorables con sustancias nuevas, y por supuesto aprender el balance adecuado para alcanzar esos pequeños fragmentos de cielo que se alcen frente a mi sin prometer sitios inalcanzables a los otros.

También empieza a parecer que el ciclo de quien me ayuda y a quien ayudo se ha modificado de nuevo. 

martes, 13 de abril de 2021

De cuando este sitio se volvió...otra vez...un diario.

 Esto es más sobre el diario que sobre la habilidad narrativa, sobre aceptar que el mundo parece haber encontrado un modo para sonreír después de que se me rompió el corazón, como para compensar aquellas cosas con algo más, los objetivos todos, los míos, los verdaderos; se encuentran al alcance de mi esfuerzo ahora mismo. 

Hoy el mundo aún se sentía sonriendo frente a mi. 

lunes, 12 de abril de 2021

Publicado originalmente en 2018

 Perdido.

Caminaba a través del Valle de Litt y se interno en los Bosques Verdes de Cortal,
lugares maravillosos en sus años jóvenes, escenarios de suficientes aventuras,
refugios en adecuadas noches, las flores purpuras nocturnas florecían,
algunas sombras se movían con ritmos que el caminante conocía muy bien,
para aquellos quizá el brillo de las flores y el olor de las hojas,
el sabor de los manantiales
y la caricia de los vientos del sur eran lo que el recordaba.

Para el nada, el viento era fresco sin duda,
mejor al aire polvoso y sucio que se apropiaba de las ciudades amuralladas; pero no era más.
Quizá soñó alguna vez que andar de nuevo esas ricas y misteriosas tierras podría... traer de vuelta algo que había perdido en el pasado. Tal cosa no había ocurrido.

Lo perdido había quedado perdido
y no dependía de tierra alguna o de él recuperarlo,
magias oscuras lo habían arrancado de sus ojos y de sus manos
pero lo perdido estaba allí para otros,
eso fue lo que entendió. No era consuelo alguno.

La oscuridad se extendía por allí como una masa amorfa y poderosa,
dándose de topes con los bordes más claros del mundo, deseando recuperar también algo,
quejándose en idiomas olvidados que podían helar corazones menos osados, puede que en su inmenso poderío aquella esencia; que había arrancado algo de los ojos y manos de algunos no notará su proceder en el mundo y los puentes entre dimensiones que cortaba su decisión de extenderse más allá de los cielos nocturnos y las cuevas profundas hacia sitios de otra pertenencia, hacia valles tan soleados como el de Litt o ciudades blancas como las de las Regiones Xin.