Cerré los ojos en el parque, mis oídos aún percibían el ambiente, me pareció familiar un instante, mientras los pensamientos se disolvían en mi mente, temía -o quizá anhelaba- que al abrir los ojos me encontrará en el mismo sitio pero en un momento distinto, quizá cuando le visitaba las primeras veces, con suerte no cuando no tenía más a donde ir en distintas noches de invierno.
Mi mente voló a esos sitios, hizo lo que podía de aquel trabajo, pero el tiempo no cambió su flujo por ello.
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