jueves, 12 de enero de 2023

Glaciares (2020)


El mundo los perdía a montones, centímetro a centímetro perdían la batalla no contra el sol sino contra nosotros y nuestros actos, el mundo se volvía para todo parámetro menos frío -por ahora- pero nadie se lo había explicado a los vientos que me rondaban el alma o el corazón.

Yo habitaba, habite siempre en una morada que miraba exclusivamente al norte y no pedía ni calor ni noticias al sur -mi espíritu si que miraba al sur (y lejos más allá del mar al este por supuesto)- pero nada más, los vientos del norte congelaron este sitio incontables veces, se metieron en él, se apropiaron de sus pisos, hicieron crujir sus maderas, amos de todo decidieron que año con año se meterían también en mi, provocarían pequeños glaciares detrás de mis ojos -capaces de generar pocas lagrimas pero bastante dolorosas eso si- y sobretodo montarían una no tan ligera capa sobre el corazón, debe ser un espectáculo magnifico desde mis pulmones, una montaña latente cubierta de blanca nieve por sobre su rojiza naturaleza...

Jamás he visto ese paisaje pero lo he sentido, apenas acaba la navidad las manos se me quedan heladas para recordarme el estado de mis adentros mientras espero primaveras que yo mismo me tengo que traer.

Cuando era joven le robaba con las manos el frío a las barandas de la prepa y los gélidos vientos saben reconocer lo que una vez les perteneció -saben reclamarlo también-.

A veces camino sin rumbo para derretir un poco los glaciares bajo el sol, es lo que puede hacerse, me encuentro en calles familiares aunque en situaciones ajenas, me tiendo como Mujer Dormida esperando que el sol derrita el hielo que se me forma dentro o que al contrario el frío finalmente gane y me cubra desde dentro de escarcha y preciosos copos y me convierta en una pequeña montaña ahí, en medio de la Ciudad a la orilla del parque, escuchando a los niños trepar y rodarse por las laderas que el padecimiento hubiese creado más allá de mi cuerpo...

No hay comentarios: