Era un rostro que se me pego como un beso, sentí frio donde sus labios y dolor por sus ojos, el beso apenas duro y pronto le había traspasado, o mas correctamente ella a mi.
Espectro del anillo de brillante azul metalico, tan muerto, tan presente. Cabello de viento, amor a primera vista.
Su cuerpo parecía atrapado tras la pared, sus manos burlandose de mi.
Pero sus ojos se hundían y se hundían navegaban por las lagrimas y mis venas.
Pidío una manzana a sus amigos, colegas de mucha textura y poca dimensión, sonrio no tiernamente pues eso no era lo suyo, en su sonrisa había desesperación y demencia y pasión fría.
Me enredo en la oscuridad de sus pupilas.
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