martes, 14 de febrero de 2023

Escena (2011)

Imagine usted que no ha muerto un niño, entre casi 40,000 muertos entre cifras oficiales, entre niños sicarios, estudiantes baleados, 49 niños quemados + 1 extraviada...en su cama.

Lo cierto es que un niño de seguro ha muerto en medio de las balas, puede que usted pueda ponerle un nombre, un rostro. 

Imaginemos, un chiquillo, con playera del undertaker, con pantalones rotos, que quizá tenga televisión grande y a color en su casa pero que no ha comido carne en la semana, sobre lo que el llama casa el criterio es amplio, puede ser un departamento en una enorme unidad habitacional, pueden ser paredes de ladrillos sin pintar a espaldas de edificios de brillantes cristales, puede ser madera y tejas.

Mientras nos esforzamos en mirarlo a el, el niño mira frente a si mismo, a unos 6 metros la carniceria, abandonada en medio de la violencia, los vidrios rotos, una mujer tendida en la entrada.

 Peco de romantico e idealista, puede que el niño mas bien mire un pedazo de hamburguesa; ¿un gansito o pollo frito?

No esta el mundo para perdonar al descuidado, se repite en el México XXI la Francia XIX puesto que al niño lo alcanzan las balas, pero solo en eso y no mas; el chiquillo mira por si mismo como se le ha enseñado, no clama nombres dejados en el pasado, la verdad es que de la Independencia solo le gustaba la pirotecnia y la Revolución le daba un disfraz y un palo para pelearse a las afueras de la escuela. 

No busca las armas para otros sino la comida para el, y esos otros, de uno y otro lado no pelean por México; por la nación, no se enredan en un ideal que les queda obsoleto, los unos luchan por dinero y poder y los otros por lo mismo, salvo que tiene otros nombres y unas cuantas diversas implicaciones. 

Legalidad o legitimidad que de todos modos nunca alcanzaran, pantallas de humo, subversión a intereses mayores, dependencia de otras naciones, desvío de presupuestos.

Controlar la plaza, demostrar poder, dejar en claro la hombría, apantallar reclutas en potencia, intimidar, poner un pie por encima.

México no es nunca fue...la Francia rota donde esta escena ocurrió antes, México no esta roto solo por el centro sino por todas las orillas, en cada rincón entre la intolerancia y la ignorancia.

 El niño muerto en la calle no marca un momento, no se sale a defender su cuerpo, ni se le honra como caido a la patria, se esconde entre los numeros de la guerra que no empieza y no acaba.

Cada cien años se hace una guerra en este suelo, de las causas anteriores se alejaron, se perdieron, al final no importa, una guerra es una guerra, la sangre se tira a cubetadas; las cosas no cambian.


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