El sueño había cambiado la vida, dotes de adivinación perdidas
Y ahora otro sueño agitaba sus descansos de por si escasos.
Un sueño con el ruido de aguas furiosas, en nada similares a los afluentes tranquilos de Ithilien.
Un sueño de imagenes ensombrecidas por una lluvia constante de flechas.
Y bajo las sombras provocadas peleaba un hombre, cabellos rojizos, rostro amable, pero triste.
Enemigos caían y huían aterrados, la habilidad de las armas no podría haberle quebrado.
Faramir recordo la leyenda de Hurín...tan lejano, remoto, un cuento.
Polvo en el viento como el sonido muerto el eco perpetuo de un cuerno más allá de las fronteras de Gondor.
Desafiador de demonios
Cazador corpulento.
Hombre falible y hermano amoroso.
Aquel que había tomado de él su responsabilidad y carga.
Un escuadrón Haradrim se perfilo a lo lejos en el bosque.
Ordenes y sigilo sin tiempo para sueños ni fantasmas.
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