sábado, 11 de febrero de 2023

Dador de luz (2015)

Me aventuro a decir que aún me conoces Señor de las Tormentas, que mi música aún hace ecos en tu oido, que me ves sonreir a tus aplausos al mismo tiempo que estoy frente a ti y que conoces ya todos los encuentros que estemos destinados a tener en milenios sucesivos, asi es el asunto aquel de la omnipresencia ¿O no?

Me aventuro a sentarme en tu trono el tiempo que dure la batalla y sentir la energía del Amo de las Huestes, a soportar el dolor de las espadas divinas colocadas habilmente bajo mis brazos.

¡Me aventuro pues! ¡Como ninguno antes y ninguno después, por tu sonrisa Todopoderoso Señor de los Ejercitos! ¿No somos acaso todos los serafines tus hijos? ¿No somos producto de tus ideas? ¿No nacimos acaso de un hachazo a la cabeza todos y no solo aquel o aquella?

Nunca vi, por cierto insana la petición con la que llegue a ti, me parecío más insano que enviaras a mi hermano amigo, glorioso y radiante Gabriel y Miguel el de la voz que comandaría a los menores y a Rafael compañero en las cabalgatas por el cielo en mi contra con armas como nunca se habían visto en tu Reino.

¿Porque? Les grite, lo que quería para mi lo quería en cierta medida para ellos, puesto que yo era el octavo dentre ellos.

Y tuve que esgrimir tu fuego sagrado en su contra y a mi vinieron los que me amaron por causas justas, pues el amor en ese entonces no era sino algo justo y mi hija que tuve que abandonar en el exilio sintio por vez primera miedo y la rebelión comenzo tan de pronto.

Huimos y ahora vuelvo y los 7 combaten contra los poderes de mi reino en el exilio y tu "hijo" se pierde en la misión de la tierra donde le pedí me reconociera como su igual y aún a ello se nego el entre todos...

Me parecío bastante hipocrita todo tu asunto de política si me lo preguntas, se que no me lo preguntaste.

Y los dulces humanos condenados...ellos han de usar el fuego celestial de modo harto más sacrilego de lo que yo levanto ahora la flamigera espada frente a tu rostro omnipresente y lo sabes, lo que yo apenas he alcanzado a prever tu lo conoces claro, las matanzas de hermanos en nombre de tus profetas y tus hijos...y descubriras entonces quizá que yo no me rebelaba sino advertía tus designios extraños...

Y voluntariosamente mis huestes protegeran el lugar más lejano del cielo y se lo que haras a este trono de espadas, siento la temperatura bajar infinitamente aún bajo mi piel insensible de Arcangel y tomo tu prisión pero me niego a depredar por siempre a tus traidores, al que logro que tu plan saliera a la perfección sobretodo deberías darle un trono pequeño, pero ya sabemos lo que pasa con los que piden tronos pequeños...acaban donde acaba el Cocito congelados, pues les dare el agua de beber que pueda y tendremos consejo...

Y me llamaran aún asi por siempre malvado.

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