domingo, 10 de septiembre de 2023

No hay regreso (2016)

El ruido de los motores apenas y permite escuchar los gritos, tus gritos, pero los escucho, son suplicas como alguna vez yo suplique-...--- no por lo mismo, quizá ni siquiera a ti.

Pero es el momento, los motores, la consola de mando espera por mi, ese es mi momento y mis pasos no han de andar acompañando tus huellas en los días que empiezan mañana.

La tormenta eléctrica golpea los cielos de este extraño planeta, me espera la noche del espacio, el silencio, te espera gloria quizá, pero gloria que no es para mi.

Te sonrío, vale la pena hacerlo, tu uniforme militar te hace ver tan hermosa como aquel vestido floreado...

Encamino mi ser al hangar, la distancia esta a punto de separar nuestros cuerpos de modo similar a nuestros corazones ahora por siempre lejanos.

Ideas anticuadas de honor por aquí, fervor imperial por allá. No podemos regresar.

Te saludo con firmeza a nadie después de ti.

Tus ojos guardan lagrimas y un poder capaz quizá de destruir planetas...

Mi ingenioso comentario no me hace reír.

La plataforma se hace cargo de alejarme cuando yo ya no puedo, el zumbido me ensordece más que los reactores que permiten el viaje a través de las estrellas, tu voz apagada, lejana, no volveremos a los bosques de las lunas que amamos, ni volvere al suave desierto de tu piel granate.

La velocidad del viaje en el espacio debe bastar para romper las cadenas que siento, las lagrimas cristalizadas en el frío deben borrarme la imagen tuya que aparece cuando cierro los ojos.

La hibernación debe marchitar mi corazón para que cuando lata de nuevo no lo haga por ti.

No he abordado un caza cualquiera, los transbordadores clase 4 no pueden maniobrar, no dan vuelta atrás.

Tampoco yo, tampoco tu que como un cometa cruzo mis cielos y se estrello en otro sitio puesto que no volverá con los ciclos de sol alguno.

No volveré.

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