Las plantas habían reclamado el planeta, pero no aquella área, ahí quedaban rastros de los creadores, todos los rastros erróneos, todos los colores neon deslavados, pedazos inservibles de muebles y autos, botellas que se negaban a morir y se negarían a hacerlo por muchos años venideros.
Cuando despertó en medio de aquel basurero los sistemas estaban todos averiados, la fecha debía ser re-programada, no había nadie para hacerlo, las particiones de memoria estaban dañadas, imagenes pixeladas aparecían aquí y allá de ciudades cuyo asfalto había sido perforado por distintas plantas a estas alturas.
No tenía porque seguir operando, la lluvia debió haber destruido cualquier capacidad, el sol debería haber fundido los circuitos enteros, pero el más aleatorio emplazamiento de los restos de un auto le había protegido adecuadamente.
¿Si quedaban creadores...sabrían repararlo? La obsolescencia programada había sido descartada años antes de su fabricación. En teoría podía sobrevivir varios cientos de años, era una maravilla moderna, una pieza arqueológica que se movía, que podía hablar algún idioma -¿Hablaría alguien más aquel idioma o se habría muerto como el latín décadas antes de su creación?-
El brazo izquierdo funcionaba suficiente, el derecho tenía problemas, los sensores tactiles parecían haber sufrido en ambos, pero aún podía percibir el calor del metal calentado en aquel basurero y el fresco aire que soplaba alrededor. El aire había cambiado sin los creadores.
¿Se habían ido a conquistar otras estrellas? ¿Habían sucumbido a las peores partes de su naturaleza?
¿Que preguntas se hacían y que historias se contaban cuando no parecía haber nadie que pudiera responderlas o escucharlas?
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