Las arenas de Morfeo me devoran enteros los ojos.
Me duelen un poco los brazos, la espalda.
Este pequeño canto debe quedar registrado.
No voy a invocar a musa alguna para ello.
No en esta ocasión.
¿Fue acaso una canción breve?
¿Por el contrario no fue la más larga?
Me contó de cosas que pude ser y no fui, ninguna mala.
Me contó de sueños que debí abrazar con cordura.
Yo le estoy agradecido aunque no lo recordará.
Fue una esperanza más allá de la esperanza.
Pero soy necio en el corazón.
Debí haber acompañado su soledad de otro modo,
No soy brillante en todo momento.
Debí haber sido vigía sin acercarme,
Pero fui suficientemente débil a su imagen
De pie, al centro del perfecto auditorio griego.
Yo no era tan perfecto y no eramos perfectos juntos,
Con todo buenas historias pudieron contarse.
Algunas se contaron y otras quedaron en tinteros cósmicos
Desde los cuales no han de ser vertidas nunca sobre papel de existencia.
Creí que valía ser solo un acompañante porque las partes de mi corazón estaban chuecas y la brújula de éste apuntaba obsesivamente a otro sitio sin despegarse, la mitad de la historia todavía ocurrió de este modo.
De las dos mitades tuve partes favoritas aunque la armonía se rompía en las cumbres de la primera parte.
Quedaba poco pero creí que ese poco sin volver a ser más podía y debía ser salvado, probablemente estaba mal.
Es posible que supiera que ese no era el caso aunque no quisiera admitirlo, que la herida que he provocado es uno de los costos del sendero que he elegido.
Y sin embargo no tengo otra opción que seguir eligiéndolo, incluso si parece extraño porque solo así habría honrado la llaga que primero le provoqué bajo sus transparentes risas y luego me provoqué a mi sabiendo que había lastimado a alguien inocente.
¿Bastarán las últimas palabras apresuradas en una ciudad-lluvia para redimir una historia que no podía ser lo que creímos que sería? ¿Son suficientes alguna vez? Yo no lo creo, pero no podía dejar de decirlas mientras un libro se cierra, con su carga, con su importancia y dolor y no es que se abra otro, pero esto todavía es un salto de fe.
Si digo que ahora hay tres libros cerrados en los estantes estoy mintiendo porque este libro en su forma pura ya se había cerrado antes pero vivíamos en agradables epílogos desprovistos de los dominios de Aphrodite y su descendencia y yo creía que ese tanto estaba bien, quizá esto terminé siendo más absoluto que los otros cuyos apéndices se volvieron capítulos complementarios del gran escrito.
No quiero abrir y cerrar muchos más libros pero aún quiero tener fe en días más adecuados y lugares propicios para alguna otra historia en algún otro momento con protagonista distinta.
Se vale usar esto para decir que esa herida provocada, aunque abierta y conclusiva por motivos erróneos mucho lamento, había un motivo para provocar exactamente la misma marca y quizá por eso todo estaba destinado a marchitarse en lo que era que ya no lo que había sido -aunque para mi no menos valioso, es más incluso de mayor valía porque podía guardarlo con honestidad absoluta y podría haber durado un tiempo-.
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