miércoles, 9 de agosto de 2023

Ramas. (2010)

He de admitir que si en Noviembre 5 el Facebook cae se perdera esta nota y se volvera innecesario el esfuerzo que la permite.

Temo a mi largo brazo por la noche, que se extiende hasta perderse en las sombras y unos metros mas allá muestra un dedo juguetón en forma de pinza, se extiende ya muy lejos de mi control. 

El brazo pierde aqui y alla sus texturas humanas y adquiere las de roble seco o aspero pino, se tuerce floreciendo en el salitre de la pared en las piezas rotas de mis figuras, rama y raiz a la vez florece y devora, se le escapa una tortuga mordiendo, se le suben insectos cuya existencia ni bien sabía.

El terror busca una razón para ser; ahogando mi cuello, me defiendo sin estirar demasiado el brazo izquierdo, no vaya a ser que le siga el ejemplo. 

Se detiene ya apretando, analiza su existencia injusta, se estira y retuerce.

Puede ser que si se hubiese convertido en pesado lingote de oro mayor hubiera sido la fuerza que le dirige, mas consistente.

Pero por la noche las cosas no se detienen a pensar en que cambian y al final el brazo humano de nuevo es en tanto carnoso, pálido, extenso. Que era a veces mio y otras tantas monstruoso, abrazo de alguien detras cuyo rostro no invoco.


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