Siento el calor del verano directo en mi garganta, siento su humedad en la frente y su resequedad en mis pies.
Me enferme en el verano cual marinero inexperto, como si necesitara atenuantes para el siempre desdichado sol.
Mire en cielos claros, curiosidad absoluta que solo los huracanes nos traigan tan esponjosas nubes, tan azul fondo...desapareciendo la horrible nata cafe que la ciudad produce e invade cada día.
Camine a mi prueba, una última y una mas, sabiendo que por acierto o error lleva lo mejor de mi. Que hay espacio para crecer y necedad para hacerlo sí fracaso, pero que será dulce victoria si triunfo.
Pronto pensé en como los códigos podrían ayudarme a ayudar. Y en la calurosa habitación del verano encontré en mis propias palabras un secreto del que podría brotar mas flujo de visceral modo.
Para que los dos círculos estén cerrados y sus perímetros puedan ser concatenados
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