Algo parecido a una songficnojutsu que escribí de ejercicio, les ha de ser muy obvio en este preciso momento decir de donde salío, hay ademas notillas coquetas por todo el texto para el ojo avispado.
El ambiente rebosaba en jubilo, como tantas veces había ocurrido antes de nosotros, como tantas habría después; el pueblo se desvivía en la fiesta, y allí frente a ellos sentí el poder, la responsabilidad que le acompaña…pero sobre todo el gusto.
Mi boca empezó a articular las maldiciones contra el Rey Caído, y los hombres y mujeres cantaron y cayeron en mi hechizo, valiente retórica, mis estudios de lengua que Aquel tanto había criticado empezaron a rendir frutos. Frente a la multitud el vapor cobro la forma y actuó la Coup D’Etat y la muerte de Gregorio XIII a la perfección.
“Cayo la cortina de oscuridad y ahora nuestro futuro se vislumbra con solo mirar las palmas de nuestras manos; las posibilidades empiezan allí y terminan en el horizonte.“ Soltaba de pronto, y los aplausos no se hacían esperar “Cayo Gregorio pero mas que el, nos hemos despojado de nuestra condición humana, ahora somos Homo Superior, la tecnología robada al malvado Emperador nos permitirá conquistar las estrellas.“
Todo aquello era cierto, o así lo creía. Pero Gregorio XIII hijo de Luneth III se oponía desde su inexistente tumba. Aquella sombra se extendería sobre nosotros hasta que tarde o temprano mostrara nuestro error.
Hace unas horas Gregorio XIII había sido bañado con extraño liquido consumiéndose en curiosa efervescencia, mientras le maldecía y calmaba al pueblo que aquel solía aterrar no pude dejar de pensar en todo aquello que como su secretario de cultura llegue a saber. El Emperador temía a un día como hoy y a la vez desearía haber visto a su pueblo en semejante desenfreno, tales eran sus dicotomías, había permitido el golpe de estado pero a la vez se había encargado de asesinar a cada uno de los perpetradores una vez realizada la traición…Tal era su capacidad de premonición, o quizá tanto conocía a los que le rodeábamos cual abejillas hambrientas.
Supuse que mis palabras le lastimarían un poco…o que quizá las esperaba desde que me conoció en la Academia Brahms hace ya mas de dos décadas, el político naciente y el estudiante de primer grado.
“Vivió solitario y murió de igual modo“ Dice alguna vocecilla entre el publico, pero yo se que es mentira, que mi esposa Bárbara llego a amarle solo a él y que el le correspondió, que esa culpa en parte la orillo a colgarse de aquel maduro roble una madrugada de febrero.
Pero eso el mundo no lo sabrá jamás, me descubro sonriendo, no le tengo rencor alguno, el hombre se va, la leyenda se niega, pero la marca prevalece. Me alejo del balcón, la Guardia Real me escolta, mi joven hijo comanda los Pretoria, me mira orgulloso y yo le devuelvo una mirada igual, por supuesto que tiene mis ojos, y el cabello de su madre: fuego alborotado; por un momento sin embargo descubro que su sonrisa me resulta bastante familiar.
Me detengo a acomodar mi levita antes de continuar mi camino al banquete.
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