Seguro sus pasos eran erráticos, por el cansancio de dos días esforzándose o por el de haber dormido tan poco en la noche, el sol de diciembre golpeaba las viejas vigas de madera y los rieles de metal oxidado lo mismo que su cuerpo frágil en apariencia por sobre ellas.
El futuro aún era incierto, el se dirigía hacía algún sitio pero el resultado de esa ruta no podía preverlo, dependía también de otra persona, por primera vez en muchisimo tiempo esa otra persona era un enigma, era un enigma nuevo.
Generaba con ello un montón de expectativas y a la vez un montón de incertidumbres.
Si quisieran que les describiera en cierta medida a aquel enigma...bueno solo hay ciertos bocetos que podría utilizar porque los enigmas no descifrados aún pueden ser muy imprecisos, imprecisos aunque también hermosos.
En algún lado, al sur de la gran avenida y más allá de muchas vías y zonas no del todo agradables en las que sin embargo algún recuerdo agradable pudo formarse en los días de antaño habitaba ella.
Tenía unos ojos alegres aunque podía tener la mirada triste, la juventud le daba una luz especial a su rostro y a toda ella, su cabello oscuro podía enredarse en los pensamientos y atraparlos y no dejarlos ir.
Su silueta se alargaba cual cariatide aunque aquello que cargaba por sobre su cuerpo era un enigma no había logrado todavía disminuir su destacada altura.
Podría asegurar que una sonrisa suya, sin filtro y de frente tendría todavía algunos efectos inesperados en la persona adecuada, aquel hombre que caminaba por entre la basura de las viejas vías moría por comprobar aquellos efectos, no puedo decir ahora si el día llegaría para que eso ocurriese, pero la mera posibilidad, suficientemente probable en ese instante bastaba para recorrer a prisa aquellas calles de ida y de vuelta antes de que el día comenzará en forma y repetirlo otras tantas veces hasta que noticias raras de estrellas distantes -distantes y también a la vez bastante cercanas- movieran la aguja de lo que podía o no ocurrir hacía las dichas o los lamentos antes de la primera posada.
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