El que no pudiera quererme como yo la quería, el poder entender eso quizá de un modo más evidente que en otros casos.
El no poder torturarme pensando que podría haber hecho mil y un cosas para no regarla o no haber hecho alguna, todo eso había lavado la tristeza de mi cuerpo de un modo que no creí posible.
Habría a quien le llenase de ira pero no a mi, a mi me hizo disfrutar de un modo bastante distinto mi pizza que debía ayudarme con la depresión pero se volvió una pizza de aceptación.
Esta fue una montaña rusa bonita, horrible también, pero si este es el final o el final esta tantito después en la cotidianidad de palabras intercambiadas de vez en vez esta bien por mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario