lunes, 10 de diciembre de 2018

Aceptación de una derrota no infligida aún

No necesitabas enamorarte de vuelta para que aquellas letras te inmortalizaran, es más, quizá precisamente no debías enamorarte de vuelta, permanecías como más que mujer y más que tu cuerpo, la idea de ti sobre las realidades, la sombra proyectada en la pared de la cueva...tal vez, pero proyectada con espejos de plata y prismas de colores.

La verdad es que no necesitabas amar de vuelta para ganar el halago, completo o incompleto que estas letras pudieran darte; y si estas letras son lo mejor que puedo darte y por Dios que voy a entregarlas todas en cualquier caso, no soy un iluso para entender lo endemoniado de la situación. 

Puede que te mire cual si fuera para siempre, aún si en realidad durase mucho menos que eso; la intensidad haría por compensar.

Siempre has sido la idea de ti que es sombra aunque brillante porque no he podido jamás acercarme a donde eres en verdad. 

Voy a dejar en bytes los mil cantos que no creo poder dedicarte...Eso es lo que de nosotros va a quedar. 

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