domingo, 10 de septiembre de 2023

Sin T (2014)

Alguna cosa merece contarse en el día soleado que sigue a una semana entera de lluvias.

O quizá muchas cosas, eventos pequeños que no han sido contados.

Una señora cayendo en un frenón del metro y un señor habilmente interceptando la caida.

Un hombre profesional agradecido con el menos profesional de los asistentes por preocuparse por algo distinto al glamour.

Una noche tranquila comiendo pan en familia, pan de proporciones biblícas.

Una de las tardes con agua, obteniendo lectura gratis.

Todo aquello ocurriendo en menos de 24 horas.

Quisiera contar, del modo que les contaba antes, pero algo se ha perdido en el camino y los personajes ya no habitan del todo en estas palabras y los ordenes coquetos y elegantes se han marchado.

Pero he de usar lo que queda por el resto de los días. Y es que es notable las muchas palabras que este facebook ha visto, que aunque mal acentuadas quizá paguen en parte las otras muchas cosas vanas que en otros han invadido.

Tacto (2013)

Yo juro que te sentí con tu suave piel y las lagrimas bajo tus ojos.

Me sofoque cuando corrimos en aquel invierno, ocultandonos por el camino.

Sentí frío al darte mi chamarra extra, jure que iba a enfermar.

Te juro estas cosas con la misma solemnidad que jure que te amaba, ambas me parecían verdades absolutas en su momento y aún ahora al recordarlas, tras tanto tiempo.

Pero te has preguntado cosas, asuntos naturales para los que no tengo respuesta.

Y mis silencios no bastan por supuesto, eso también lo se o más bien dicho lo siento.

Te vi alejarte poco a poco de mi, por el trabajo al principio, porque mis ideas se volvían anticuadas quiza.

Y aunque mi memoria guardaba ya muchas despedidas, no les recordaba tan dolorosas, tan lentas, tan irreversibles -aún cuando verdaderamente lo eran- como la nuestra.

Me refugie en tocar, lenta, torpemente aquella melodía que tanto nos gusto en los días en que los cielos nos eran más benignos.

El amor era mi respuesta, todo lo que tenía para acercarme y acariciar tus mejillas, tus suaves mejillas.

"Pero tu toque es frio" contestabas y mi corazón se helaba en ello.

Mi toque en verdad era frío, ese tanto debo dartelo, pase mis dedos por entre mis brazos, por mis pies y mi espalda y algo estaba definitivamente mal.

Como un engaño bienintencionado que estaba girando poco a poco fuera de todo control.

No había coro de angeles ya bajo la iglesia cuando fui a rezar, solo formas caprichosas que fueron alguna vez un altar.

Santos rotos que se encajaron en mis manos mientras trataba de reconstruir un poco de la antigua gloria de aquel sitio donde juramos amor eterno.

Bajo mi piel había algo extraño, algo que no definitivamente no debía estar allí.

Un toque más profundo repleto de cargas electricas, que permitían una textura más verdadera al mundo a mi alrededor o lo que quedaba de el.

Me sente a llorar con el rostro entre mis manos y provoque descargas pequeñas y dolorosas con el liquido que brotaba de mis ojos.

Arranque la piel que permeaba mi verdadero tacto, la arranque y vine hacia ti, llorando.

Te vi, sentada, triste, sin sospechar nada y no pude, no pude decir lo que venía a...

Escribí veloz una carta, veloz como nunca antes y me fui a vivir no con los ganadores sino con los exiliados.

Cuando no quedaba ya piel sobre mi, entendí que el tacto limitado y falso de la sinteto-piel era suficiente para mi, pero nunca para ti.

Necesitaras algo más que espero que encuentres.


miércoles, 6 de septiembre de 2023

Fuegos 2019

No sabía que ardía con más fuerza; el fuego que Mi Ciudad inmensa alimentaba y ardía allá, aquí pero afuera, o el que a mi alma poco a poco arrinconaba y ardía aquí, por siempre dentro.

A lo lejos escondido bajo cascos incontables -moviéndose continuos cual la peor clase de plaga- Menelao aguardaba, cada grito, cada instante lo acercaba, no quedaba Aquiles que colérico le retará, ni Hektor valiente muralla flexible contra la que se estrellará, ni Paris que con saetas defenderme intentase, entre aquel y yo solo Troya ardiendo colapsaba.

¿Había partido Eneas ya con la bendita espada? ¿Se encontraba en otras costas, había dado a luz a gemelos salvajes a esta hora? ¿Estaba escrita ya la perdición de los nietos de los aqueos y espartanos como tan clara ahora estaba la nuestra? ¿La mía propia escrita en un cascarón de huevo en un día que presencié pero recordar no puedo?

Lastima más la llama de desesperanza que por dentro devora que la que quema mis brazos por fuera, si pudiera alimentarse de mi rostro y quitarme mi don que ha traído tantas maldiciones...pero no, el fuego lo respeta, me respeta, se aleja cuidadoso, se apaga alrededor, me deja apreciarle; hermoso de distintos modos, aterrador en los otros, me susurra: “No fue tu rostro el que pintó de rojo el Escamandro sino los brazos y la cólera de Aquiles, no has sido tu quien provocó esto sino la astucia maldecida ya de Odiseo” me priva de encontrar el fin antes de que se revoque el rapto, Troya arde y la esperanza me abandona, vuela en las alas de algún mensajero a otro sitio, la fuerza abandona también mis rodillas que frágiles se doblan, espero, aguardo paciente el destino, escrito hace mucho en una manzana, en un cascarón, en las velas de incontables navíos.

365 (49) A dream 2018

I was chasing a car...on foot, not the best idea, but dreams have their way and I could jump real high as I use to, there was a tall, pall-brunette girl driving the car and I could not see her face, I would say she was not who she ended up being but I’m not so sure, and the plot twist is so good I can pretend she was.

Suddenly I was in a broken park supposedly close to my home, the park was an amalgam of parks of course...there was no concrete animal collection as you might expect though.

A kind old lady comes into my way and the plot thickens, and in a certain way it makes sense, she is from the past and looks from the past, her very own grandson is no present in the dream and that’s unexpected.

Then a car comes, a car that won’t ever come back like that in this timeline and then geography get’s real weird, the park is the house, the house is my old school, we move searching for someone who should be in front of us.

And just like that we’re close to this place, at the end of the train line, I am not alone, once we did a similar journey together, though it was not on a train. The one keeping me company asks of me to find this person, this person I’ve never seen and I just know I have to go to my own personal hell to find him, so I say “It is our time to move” and we move, not as fast as my jumps, not as slow as if reality could prevail. Eventually we find tlacuaches, because we are here, but this are bigger, like in the world of Avatar, and wolves as well, cute, tiny, adorable cubs, and they climb in our legs and bite them out, I care less for me with my trusty jeans and more for my companion, I try to shoo the little ones away but they don’t leave, I try to carry her like Sam did to Frodo but I can’t shake the little wolves away -I do know why I dreamt of wolves- then a voice comes, a voice I once and twice and many times heard, but that I could not and no one could hear in this place now...a soft voice sings the wolves away, I can’t see who is singing, she does say however another thing or two “You now can keep going, you can find a surprise in your (and not) hell dummy” and the car from the very beginning is there, but there is no one driving, just an old photo...well old for the ever changing present but I guess not that old since it had no more than 10 years.

It clicked something so deep and sad that I woke up, not afraid of ghots but rather sad. And of course that is the end of the story, for dreams don’t really end except in cliffhangers and usually of a more violent and stressing nature.



A dream 4 years ago has my uncle telling me I should keep making videos even if it is one of those that few can understand, that is a hopeful dream, for my uncle was speaking to me indirectly and that's the only way he can anymore.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Trial 02 (2011)

Que gélido resulto aquel octubre a mis ojos; empezó con claras mañanas que cedieron a nubladas tardes cuya lluvia no tardo en volverse nevada. 

La ciudad se había quedado pequeña cuando los frondosos bosques del sur se abrieron ante mi vista y en estos la magia y la realidad se juntaban peligrosamente. El cruzarles me dejaba inmensa y a mi voluntad muy grande. En sus formas entreveía las leyendas a cuyo cobijo dormía mas en sus ruidos encontraba la semilla de todo sueño nocturno, no solo los dulces sino también los amargos.

Puede que apenas comenzado el mes mi viaje hubiera tomado de mi doscientos kilometros, un par de caballos perdidos en el bosque y los mas finos macarons.

No sabría decirlo a bien, los esfuerzos se me hacían justificados, las perdidas y el gasto en provisiones necesario. Al arribar a aquella hermosa casona las cosas empezaban a tener sentido. Pronto aquél olvidado bien sería mío y con el la mayor de las gracias, el mas loable de los reconocimientos.

Repito, aquel era aun el octubre claro, el de fuertes vientos que se meten entre la falda y la crinolina. Uno grato para obtener información en los balcones acompañada de un delicioso té en su precisa hora.

Cuando me sentí lista y emprendí de nuevo camino las lluvias que no debían estar allí aparecieron. Es bien sabido que las sombrillas mas elegantes poco pueden hacer contra largos y violentos chubascos. Y los chubascos cuando en octubre son mas oscuros que la noche.

Los días soleados se fueron a cambio del mas gris de los grises. Pero los vientos persistieron y con ellos sentí frío del que entra a los huesos y aleja de ellos cualquier dulce recuerdo. La lluvia fue acompañante, poblando el bosque de siluetas muchas y ensordeciendome con un canto fanático, lejos quedaron los hermosos violines de casa o el piano que tocar nunca pude. Ademas de mi fiel y hermoso transporte me empecé a sentir acompañada de los seres que cantaban en la lluvia, los que impactaban las hojas y las ramas para obtener tan enajenante música. Esos hombres y mujeres que estaban formados de agua y que se dejaban ver solo unos segundos antes de esconderse en los subsuelos con choques igual de estrepitosos.

Así es como anduve ya no sola en las lluvias de octubre, muy lejana de sus lunas al igual que de mi casa.

Habría dado marcha atrás cuando mi equino final retrocedió sobre sus pasos en los pasos de la quebrada. En aquel entonces mi vestido no brillaba como las estrellas, mis calcetas habían perdido toda hermosura angelical y la inocencia de mis zapatos se perdió en un mundo de plastas de barro.

Pero anduve bajo los arboles y sobre las montañas. hasta que las perlas desaparecieron de mi cabello todas y el brillo se marcho de mi rostro. Y pasadas las tormentas en un claro amanecer descubrí el arte de tomar chocolate caliente en el fuego incipiente de una fogata propia.

Es entonces cuando vino aquello que buscaba...cuando ya le había olvidado.

Me miro con ojos negros y profundos, nunca acabe de salir de ellos. Se rindió a cualquier encanto que tuviera extraviado en mi. Al irse me motivo a seguirle y tuve que rendirme a tan gentil sugerencia.

La tarde trajo la nieve blanca como si la Luna escondida se cayera a pedazos, y la nieve expulso el barro de mis zapatos y con su puro color les modifico las formas y limpio las calcetas cuanto pudo. La mas bella acción la hicieron los copos de nieve que se pegaron a mi vestido cual el mas bellos encaje, único en verdad e inigualable. Perlas blancas pesaron en mi cabello y el viento le arreglo mejor que el mas fino peine.

Rojas se volvieron mis mejillas por respuesta natural a tanta belleza de la cual no podía ver toda siquiera.

Y en cuanto estuve arreglada termino la nieve y volvió aquello que buscaba y juntos miramos la Luna intacta reinando en la noche clara.

Deje aquel día esos bosques cuyo sendero me había extraviado y vine a verles desde otro palacio por siempre sabiendo que nunca mas podrían las tiernas nieves arreglarme con su helada finura permanecí sin moverme por siempre.



Al iniciar el siguiente mayo otras expediciones partieron

Sí a la última enviada le había abatido el frío.

Las lluvias y el calor habían de ofrecer mejor camino.

Y se empacaron vestidos de verano y helados refrigerios.

Las rutas se trazaron a la sombra de montañas

Todo soleado valle evitado.


Mucho tiempo atrás una elegante viajera inició su viaje junto con el invierno.

Unos años después otra se alejo de su ciudad el último día gélido.

Y ninguna obtuvo el querer tan anhelado


viernes, 1 de septiembre de 2023

Diablo Guardian. (2010)

Las luces neon al principio les dejaron ver una sombra por el techo, suicida cualquiera buscando encontrar el punto final a su historia, cuando el bastón hubo volado directo a los tubos incandescentes quedo todo parejo y a la vez el hombre que descendía desde las azoteas tuvo una ventaja, entre las sombras y la oscuridad por siempre, angel sin alas y con cuernos a llevar justicia...pero no de la del cielo.

 

Drabble, culpen a Franz Ferdinand no a mi.

365 (45) -2018-

Aquel bosque en medio de la carretera entre las dos viejas ciudades era el final del camino.

No lo era por supuesto, era una encrucijada y muchos senderos salían desde allí o al menos continuaban serpenteando hasta otros sitios más o menos lejos, conocidos algunos pero no todos.

Era el final del camino para él.

Se sacudió el polvo de sus pantalones negros, los adornos metálicos tintinearon, parecían querer bailar otra vez, se arreglo la camisa y el chalequín, sonreía.

Tomo su guitarra, acarició sus cuerdas una última vez, no logro encontrar la melodía adecuada, probo un par de posiciones y descubrió sus dedos un poco tiesos ya, un tanto cansados.

-Mejor así- alcanzó a suspirar apenas, dejo la guitarra con cuidado en su estuche y les recargo en el árbol; lejos -pero no lo suficiente- los pasos de caballos, la respiración de estos, los gritos de hombres, todos empezaron a notarse claramente.

El músico gritó, tomo el largo rifle que había atado al estuche de su guitarra, lo apunto preciso, pronto, sin dudar disparo una y otra y otra vez, hombres y caballos cayeron ante cada disparo hasta que no quedaron balas que disparar, corrió hacía ellos, lanzó el rifle con toda su fuerza al caballo más cercano y le impacto, desenfundo pistolas, disparo pero ya no fueron sus disparos los únicos que retumbaron en la cañada, el negro y blanco y los plateados adornos se salpicaron de intenso rojo, cuando el eco de los disparos se hubo apagado se escucho un grito “Aiaiaiai” y luego silencio.



Había una recomendación de escucharle con On Melancholy Hill en la pieza original