jueves, 12 de octubre de 2023

Amar la Ciudad. 2010

En el tren.

Las palabras jocosas de alegría de los jóvenes, una alegría que a veces me resulta idioma extranjero, indescifrable alboroto que se cruza con las crónicas de empleos perdidos de hombre mayores, cuyo agotador día les ha dejado dolores perpetuos, olores añejos. Por el negro túnel todos su destino ignoran.


Autopista.

Mi cuerpo se congela, manos doloridas, ganas de ir al baño, piernas que permiten al frío pasar y hacerme suyo, pero mis ojos están arriba en las estrellas, cual nunca antes se vuelven los pequeños soles que son, sus blanquitos fulgores me quitan el aliento que se pega a los vidrios del auto mientras escapa. En la ciudad no hay estrellas, no de este modo, en una capa rojiza se envuelven los rascacielos y las grandes avenidas, de ese mundo sin estrellas soy, allá vuelvo.


En el tren (2)

El la mira no como su igual, pero ella parece aceptarlo

La voz del hombre refleja soberbia, la de la chica un deje de prudencia y sabiduria.

¿Pero es que acaso no aprendimos nunca? La sabiduría no prevalece a la soberbia.


Cambios

La imagen del joven de 13 años y el cine, piedras monolíticas alrededor, y un par de años después las compras compulsivas, el cambio de gustos, y aquellas abandonadas estructuras desgastandose al viento.

Una noche de ira impulsiva, con un poco de pan y chocolate de la mano de una chica tan linda, a sus espaldas los monolitos restaurados, pasto implantado, graffitis borrados.

Un año después han sido derrumbados, y los recuerdos se caen un poco a su lado.

Lluvia

Regresa de algún escondite, cual personaje ficticio ha llevado la misma ropa por ya mucho tiempo. 

La lluvia golpea helada y fuerte, caricia violenta que no le abandona.

Solo le queda la lluvia. Le parece silenciosa.

Un hombre le maldice, le grita “!Imbecil!“ 

¿Pero que le importa? ¿Que asunto trae?

“!Jodete!“ Contesta mientras la lluvia sigue cayendo.


miércoles, 11 de octubre de 2023

oct 2012

A different kind, you are of a different kind, it is weird because with my chase of the sun and then the night the day was gone too fast, it was a weird day, after all it was a weird day four years ago, a day when we did not saw each other, much less kissed.

But it is the day still, you know what I forgot to tell you today? That I had an alarm at 1 43am, kinna the exact moment when it all began in a different coach but in this same room.

So when you put it that way we both had trouble when sleeping.

We are not the same people that back then, four years do change people.

Perhaps not as much as I want to, but still

I hope the change in your case was for the better.

You know I've tried I really do.

I want to keep trying and doing and then when you have such wonderful things

I wanna see you use them 

And burn with light your place.

Never less.


As for me, you know it is never enough, the things I've done.


At least not yet. 


But I do count as a kind miracle the moment when I found you in the middle of the autumn. 

For it was never since then fall. 

Marcando la hora 2010

Es una mancha borrosa en el techo, cuando el despierta esa es la primera ¿Forma? que sus ojos perciben, aun perdidos entre sueños confusos, entre ruidos desconcertantes, se incorpora pesadamente, checando los bolsillos de sus pantalones, un boleto, una colilla de cigarro, un papel que contiene una dirección indescifrable entre manchas de soda, tinta y mugre. Saliendo de casa encuentra la chamarra de su padre en la sala, y jamas la siente tan grande, tan vacia y tan dificil de llenar. Desaparece de su casa sin mirar atras.

Un paso y otro paso, los ecos de la llamada aun resonando entre cada uno. Un tren y luego otro tren sin que esa figura harto conocida aparezca, un poco mas de ira por cada tren perdido, por cada minuto marcado, por cada mirada desconcertante, perdida, como la del hombre de frente.

La ira, frustrada, los errores que no estan allí pero parecen, la indiferencia, y la inconciencia de lo que ocurre de con quien chocara en ese día y de lo que le relataran.

La mirada impaciente de la joven en el otro pasillo, sus pasos nerviosos, la mirada al reloj, al celular, la espera porque no de su novio, hasta que sus miradas se cruzan.

El ruido le sigue, estruendo de maquinas con hombres.

Una mancha borrosa, eso es todo lo que queda al final de su día.

365 (86) 2018

This is the one day, the one date that we could never reach as we were.

We did got ourselves here just in a different way.

And certainly a far better way than many possible options, just not in one way.

There is a certain victory in losing and falling as honorably as we did.

365 (87) 2018

Los colores dieron paso a la oscuridad y la oscuridad lo envolvió todo durante un lapso de tiempo que pudo ser muy breve o durar los siglos o quizá ambas cosas.

Luego sonaron las trompetas pero las superficies sobre las que hicieron eco ya no eran carnosas ni comprensibles, sino ásperas y desgastadas, no había motivo para que aquel que alguna vez habito ese cuerpo les escuchara pero lo hizo y despertó de las tinieblas perpetuas a unas profundas pero abarcables, conmensurables, físicas y no temporales.

Había muchos que no tenían ya cuerpos que habitar, los más, pero los pocos que lo tenían lo habitaron, incompleto, maculado, imposible, bajaron desde los armarios, salieron desde las tumbas, caminaron desde los mares -cuantos en verdad surgieron desde las olas de los muy diversos mares-.

Avanzaron y esperaron con la paciencia que les había dado la no mesurable muerte.

Ella por cierto, joven y altanera como siempre miro con cierto disgusto todas aquellas obras, todos aquellos momentos, rezos muchos por ella guardados...deshechos aunque fuera por un corto tiempo.

Esperaron quizá a un Dios humano y no era eso lo que llegaba, sino un Dios harto más comprensible que pudieron ver todos pero que no supo entender ninguno.

Más trompetas sonaron y una creación miro sus tiempos desaparecer sin que sus tiempos fueran en absoluto los tiempos marcados finales, quedando incontables eras de distintos mundos en distintos soles para ser narradas.

Algunos dentre los huesos hubieran sonreído si pudieran, con sus mentes sobrepasaron el poder de Dios y cargaron aquí y allá información que pudiera sobrevivir al fin de sus mundos y sus universos, los hombre estaban anclados a sus cuerpos, pero no estaban destinados a morir con ellos, algunos dentre los huesos lo sabían, ellos eran más la electricidad que habían transmitido hacia otras dimensiones, las notas musicales contenidas en ellas, los juegos de luz capturados en estas.

Para ellos y solo para ellos el juicio resultó benévolo y su Dios poderoso invencible si, pero superado les miro complacido.

miércoles, 4 de octubre de 2023

Carga (2014)

Yo ya venía arrastrando la muerte antes del gris enfermizo del cielo y los truenos verdes, antes de los lobos bicefalos y nuestro apocalipsis por cualquier otro nombre.

Yo ya venía arrastrando algo adentro que le daba a mis pies peso de plomo cuando me aventuraba en los ríos más allá de nuestras granjas y fabricas, nuestros rios conservados, los hermosos y cristalinos y también por el caudal central, ese flujo de inmundicia del que no logramos escapar.

No se con que arrojos mis pies, cargados con el plomo de algo muerto dentro de mi lograron salir de esos estanques y esos pantanos por igual.

Salí pero algo dentro de mi seguía sintiendose extraño, juraría que de poder oler las cosas, algo dentro de mi, arribita del estomago, lejos de las axilas aunque no tanto...resultaría con un olor extraño.

Sin embargo el olfato no es lo mio y mi piel no se ve gris ni mucho menos en ese punto vacío más cerca de mi pecho que de la espalda y que fluye a veces a mis manos tanto como los pies.

domingo, 1 de octubre de 2023

365 (77) -2018-

La ciudad hablaba, hablaba a traves de sus ruidos y sus luces y sus tonos de gris que saturaban la paleta de esos tonos.

Lo primero era escuchar solamente a los que estábamos en la ciudad, así aparecían historias y ruido así porque sí, pero ese era el habla de los que contaban la historia, no de la ciudad que les sostenía.

Más allá de los claxons aparecía una especie de lamento, alguna especie de canción interrumpida a propósito, un orden perdido dispersandose en el caos, más allá desde los montes hasta los edificios los brillos del sol decían algo, a veces repetían solo cantos de la misma época en incontables años ya pasados, modificados poco a poco hasta que no parecían ya lo mismo, salvo para el que habitará dos puntos de la misma historia en la geografía bruscamente modificada, alterada.

La ciudad moría cada 100 años definitivamente y nadie podía detenerlo, aunque esos 100 años eran una constante infinita, una ciudad especifica cantaba por última vez aquel día -que no hoy- y al morir el hombre adecuado se desvanecía para siempre y no quedaba rastro de sus sonidos a veces aún agrícolas, de sus ríos en superficie, de otras tantas cosas.

Un día la ciudad sin metrobuses morirá, un tanto después que yo, con los que nacieron cuando nació la más pequeña de mis primas que aún pueden recordarse en el parque sin aquellos carriles confinados, un día en los proximos 30 años también la ciudad sin metro, ojala también la ciudad siniestra e insegura aunque ese recuerdo perdure en cicatrices que lleve una vida sanarles.

La ciudad no habla, me equivoque, canta con sus vientos y si, con sus luces y sus lluvias que quiere hundirse y ser lago otra vez y quien sabe, puede que sea más fuerte que nosotros, puede que su canto pueda, puede que vuelva a serlo y el valle que fue ciudad se muera y solo queden fotos y películas para atestiguarla-atestiguarnos a nosotros que anduvimos tanto en ella.