La marioneta pidió ser humano, sentirse verdadero. Acaso los cables que tiraban de sus dedos no eran de verdad? Acaso no sentía dolor al astillarse? No era buena compañía muda para los pensamientos del viejo artesano? Pero la marioneta deseo ser humana, convencida del todo en dicha idea. No cuido su deseo y vivió para cometer sus errores, para sufrir por no pertenecer a los que nacen ensangrentados, ni a las marionetas simplonas. Del grillo solo pudo entender la amenaza de ser devorado...aún si la madera se había marchitado dejando su lugar a la carne. Acaso era menos un títere por tener huesos donde hubo alambres? Seguía como todos preso de los hilos del destino, de los ganchos de su propia desidia, las rebabas de su ineptitud.
Sus pasos cual los pasos que dan los hijos de carpinteros dejaron ecos de lo humanos que son nuestros objetos, de lo objetables que son las decisiones, de lo no divino en lo milagroso.
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