sábado, 22 de abril de 2023

Fantasma 2017

Hay unas flores comunes que crecen enredadas en las rejillas metálicas que abundan en las construcciones menos conglomeradas y con cierto tiempo ya a sus espaldas.

Son flores amarillas o blancas bastante comunes con un oscuro núcleo, por el modo en que aparecen el núcleo puede parecer más profundo, a veces en conjunto amontonados y generar ansiedad, especialmente cuando el sol permanece oculto y su luz no alcanza más que las colinas al este.

Iba despierto aunque esas no son las horas que normalmente habito, mis ojos cargaban con arena en pequeña dosis, cuando deje de mirar la reja floreada mire a lo lejos caminar pesadamente a un hombre, parecía corpulento y enorme aún a la distancia, cojeaba, cojeaba dolorosamente y por ello sus pasos cortos parecían acercarlo y alejarlo de mi mientras mi paso se mantenía constante directo a donde estaba. Tras algún esfuerzo note que se acercaba, una extraña luz de un amarillo distinto al de las flores le iluminaba un flanco aunque dejaba su rostro más en sombras que reconocible, supuse que provenía de alguna casa o algún faro que se mantenía prendido hasta que la luz solar alumbrara un poco más.

Cerré los ojos un momento, los tallé con fuerza tratando de alejar la arena del sueño lejos de ellos, cuando volví a abrirlos no había nadie más en la calle, ninguna puerta había sido abierta, ninguna acera cruzada, ningún auto se movía -había por supuesto varios estacionados esperando el día- no había caminado más allá de mi, no estaba a mis espaldas, ni a mi diestra, a mi izquierda rejas, paredes y puertas.

Había visto un fantasma por vez primera y debía seguir avanzando y alejarme sin perder tiempo en investigar, lo cierto es que de acuerdo a las leyendas tendría más sentido hallar un fantasma en esa calle con cicatrices reales y frescas más adelante y alrededor que en cualquier cementerio cercano -que hay alguno-.

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