Pues regresara algún día a servir a los justos y pacientes, pues a éllo pertenece el tiempo mismo.
Y volvera a nosotros.
Pero no con la misma forma, en el mismo sitio. Y allí donde los lazos alguna vez rotos ahora son de nuevo si bien apenas tendido sobre el agua. Los lugares de aquellos lazos seran depredados por el cambio, para el Regreso.
Caminando por el desierto multicolor donde dos dunas no dibujan doblevez repetida forma llegaremos de nuevo.
La soledad, o la compañia otrora secular se ve reemplazada. El calor de una mano en otra mano, y el Sol sobre ellos. La arena flota, los pasillos firmes son estrechos, viajantes se tantalean tratando de no empujarse y de no caer.
Para mi había fantasmas en el sitio. De un Reino que una vez fue y no es. Un Reino de recuerdos que dibujo en la nada que prevalece.
El castillo yace bajo sitio por dentro y sitio de nada por fuera.
La segunda llegada ocurre ya de viejos, cuando las ansias de la pubertad se han extinguido, cuando la ocurrencia sin consecuencia ha terminado.
No queda nada, ni el monolito alguna vez descrito, ni el puente habitado por gusanos de electricidad, ni el castillo que fue. Nada permanece y todo ha cambiado, pero allí en la incomodidad del cliche fortuito no deseado, en la salida apretada de los retorcidos pasillos. En la lejana existencia del parque en que se lee, de la morada alta donde se come, donde se observa, que tampoco es...En el recuerdo de los enormes puentes circulares, de los templos de proyecciones, de los jugos de la pequeña mercaderia.
Ello vuelve como juventud momentanea, como madurez que no puedo clamar aun, como un sentir diferente, entre el incompleto manuscrito adquirido. Que de momento no importa incompleto.
Quiza en el despertar del arribo poco fui de lo que se sentía en la llegada segunda.
Permanece, un horror latente, no punzante fuera de aquel lugar vuelto nada.
Y me repito, me recuerdo el sueño. Ese que por ningún camino parece que persigo.
Porque antes debo cumplir otras muchas labores, otros muchos ensayos.
Nunca podre hacer un manuscrito solo, uno de los dos artes me esta negado.
Mejorar en el otro, nunca dejarlo de lado hasta que abra las puertas de la dualidad ausente.
No elegí la meta incorrecta, o el camino siquiera sino simplemente el vehiculo, el modo, el lugar dicho de otra manera.
"Y mirando desde un recoveco de la calle, les miro a todos seguir por la calle atareados; inconcientes del crimen del que les había hecho participes. Ojos venían e iban a su esquinilla, pero no le notaban, en su vejez, tal simpleza le provoco una sonrisa. Antes perseguido e idolatrado, buscado. Ahora que en verdad provocaba un cambio no era sino una figura difusa mas en la vida diaria de aquel pueblo olvidado"
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