jueves, 25 de marzo de 2010

De una noche oscura

Quisera contar de un mejor momento que la imponente noche, de protagonistas alegres y finales trabajados, de donde un a lección pueda ser aprendida, de donde un sueño pueda propagarse, pero es que en la noche cuando el viento mismo parecía rugir canticos endemoniados y los niños estaban todos de pie a lado de las ventanas, con los enormes ojos abiertos esperando; tan solo esperando.

Nadie duerme en esta noche, pero solo los niños lo aceptan y no fingen cerrar los ojos dando vueltas sin rumbo por las camas.

Afuera llueve y un bochorno inunda las casas.

En la noche que todo termina cada uno esta solo, aunque tome de las manos a una solitaria sombra a su lado...

Las nubes inundan el cielo, el lodo hace lo propio por los senderos. No hay luz de Luna; solo resplandor de relampago.

Un oso de felpa cae al piso, los corazones se detienen mientras los vidrios retruenan.

Acaso las sombras mismas tratan de avanzar guardadas por las gotas de lluvia?

Se dignara el Sol a presentarse? Que alumbrara sino las ruinas de un pueblo reclamado por el agua misma, por la noche oscura...

Calentara las manos de viudos, de huerfanos, de pordioseros moribundos.

Acaso hay chiquillo deseando oir un cuento de hadas esta noche? Por ello solo te puedo contar de esas nubes en el cielo que nos remiten a la vaga luz de aquellas velas, al inesperado iluminar de un rayo, al eco de la lluvia para guiarnos, esperando que el día logre despuntar.

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