Le das la espalda a la noche y amanece
Continuando el camino la oscuridad cede
Y la ciudad sin estrellas despierta otra vez
Con los pasos correctos bajo la luz matinal
Puede que exista un camino secreto fuera de ella.
Le das la espalda a la noche y amanece
Continuando el camino la oscuridad cede
Y la ciudad sin estrellas despierta otra vez
Con los pasos correctos bajo la luz matinal
Puede que exista un camino secreto fuera de ella.
The rain brought in the dark
The rain washed the whole place down
It came down so violently
Perhaps tomorrow everything'll change.
But being me...
for better and for worse
Tomorrow will be just another rainy day
And all the trophies in the world won't be enough
To set free the innocent and thunder down the guiltful one
The rain brought the dark here but the rainbow won't come
What is the light then? Who are we in this place?
Miraba a un mar más allá de ti, aquel mar no me miraba de vuelta, escapaba la redondez de la tierra y se perdía en tierras imperecederas.
Me mirabas y me habitaba cierto dolor porque había empezado a recrear de los poemas antiguos todos los cantos erróneos.
De pronto llueve con fuerza y truenos
Y desaparece del mismo modo solo para volver al rato
Como los gritos de furia ciega de un Dios desesperado
Que ha perdido toda fe en la humanidad.
Despertar es el acido sabor de boca, y los ojos hinchados.
Dormir es sueño, un paso tras otro que de pronto se olvidan del piso.
Andar nunca es tan etereo como entonces, ese estado de no dormir golpea cada vez que se intenta...las leyes de aqui no permiten.
La locura allá permanece, la irrealidad geografica en que un cuarto tiene atras una casa, debajo de la cama un jardin, en el techo alfombras infestadas.
Despertar no es locura sino solo un trago amargo de realidad sin rebajar, embriagante, un levantasueños.
Los sueños se pegan de mala manera a los ojos y parpados cual un pentapoxido cualquiera, y luego se disuelven con cucharadas de sol y un vaso de chocolate.
Soñar no es natural, no sirve un fin, ni persigue un proposito, será por ello que nos resulta tan humano, tan nuestro y de unos días para aca preferimos ignorarlo.
Imagina la pista de baile cual hermoso caleidoscopio, lleno de vestidos volando, coloridas mascaras, visto desde el balcón...oh que hermoso resulta, una pelirroja en medio de tres castañas y dos rubias cerrando la formación, hombres morenos al centro, danzando alegremente en un perfecto compás, la orquesta una forma oscura al fondo, oscurecida lejos de los enormes candelabros, música de dioses para dioses disfrazados de humanos, disfrazados de espíritus del bosque.
Y allí abajo, el joven que persigue a su amada en fuga, la querida hábil se mezcla, se pierde en el caleidoscopio, el chico aquel no lo es tanto, se enfrenta a las paredes móviles de carne y tela, las risas forzadas, el ruido golpeando, de música perdida entre voces y taconazos, cabellos de fuego interponiendo su vista en majestuosos tocados de terror, mascaras haciendo las veces de cabeza naciente, otras tantas ocultando fealdades inmensas, desesperación ante los ritmos que no cesan y rostros...demasía de rostros menos aquel que busca con desesperado ahínco.
El caleidoscopio se quiebra con el grito de su desesperanza cuando en medio de este la da por perdida...por siempre.
El cielo promete lluvia, se pinta de gris, aleja los azules, los viejos del pueblo lo miran, es el cielo que precede a los diluvios, pero la lluvia no llega, los ríos siguen su adelgazado camino, el ganado muere y la tierra se abre, se le forman arrugas, se vuelve vieja y marchita, la lluvia no llega y los labios se secan.
Los cielos regresan azules, las nubes se van, allá quien sabe por donde a dejarse caer en tierras distantes, algunos se van siguiendo las nubes, otros se van de otro modo, los dos con igual permanencia.
Quedamos pocos pues, sin esperar las lluvias que no vienen, comiendo la carne pegada a los huesos del ganado caído, esperando que los que viven puedan prevalecer solo un poco más.
Los niños pican el suelo con varas secas jugando sin rumbo pero los adultos miramos por si acaso uno pudiera encontrar aquí o allá un pozo secreto que sea más fiable que nuestro riachuelo y pueda comprarnos algunos días más.
El cielo no llueve, los ojos de todos nosotros por igual si lo hacen, nuestras lagrimas no pueden salvarnos en este planeta y en este tiempo, aunque en algún lugar leímos que si.
El cielo se pone gris y ya no le creemos, tras tantos engaños, aunque en el fondo cantamos cual si fuera a llover.