Era un domingo cualquiera, la luz se le escapaba al día, nos moriamos todos al menos un poco, me extrañe de no tener nombre medio, me pregunte cual pudo haber sido y cual me hubiera gustado, tuve miedo, miedo de que el día se fuera y no hubiera logrado nada, quizá eso era un error, pero siempre tenía que pedirme un poco más y ahora mismo, solamente sentía sueño, por montones.
Era otra semana sin tianguis dominical, amaba el lugar, aunque quebrado como estaba no le veía sentido a aparecerme.
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