Me entraron ganas de escribir sobre nada en especifico, sobre la eternidad que obtener podemos y la que perdemos, sobre la manera en la que me equivocaba hace tiempo y en la que puedo equivocarme ahora. Sobre los senderos rectos perdidos y los escritores que han encontrado todos ellos.
Escribir es una habilidad absurda para maximizar, como todas las que he adquirido fue un proceso inconsciente, fluyó natural como los ríos en que me siento calmado y como los ríos en que los troyanos bajo bronce griego eran continuamente asesinados.
Porque un río es ambas cosas y mi naturaleza también puede, ser calma y aguerrida tromba, y silencio, un montón de silencios que no debía guardar en su momento.
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