domingo, 26 de marzo de 2017

A memory, a living one

A veces me acuerdo de ti, de ti como idea, del concepto de ti, de mi idealización de ti, no me acuerdo muy bien como eras ya, tenías ojos grises y tu cabello brillaba como pocos, no se si eso te hacía castaña clara o rubia, no eras muy alta pero yo que era mucho más alto que tu me sentía bastante pequeño a tu lado.

Eras todo juventud, una primavera que nunca alcanzaba, un símbolo cual diosa griega cualquiera, quizá la palabra símbolo no es la adecuada.

Han pasado 11 años desde el momento que te definió en mi mente, donde tu voz y tus texturas prevalecían y nada de tu imagen inmaculada llegó a filtrarse y es que eras inmaculada no importa como otros usaran la palabra, eras toda la promesa que no era para mi o que comprender no pude.

En las fotos no te veías tan linda como eras en realidad, ese atributo no te es exclusivo debo admitir.

La mayor estupidez que puedo cometer es acordarme de ti cuando suena una canción de los Killers o Iris, es harto posible que detestaras al grupo y la canción.

Se que odiabas esa cumbia que en mis tardes de café internet no me parecía tan ingrata.

Se que hablabas de Kinsey y yo pretendía haber visto la cinta para poder quedarme en la conversación contigo, no se que tan mal me salía.

Lo más importante es que se como elegí no seguirte y es una decisión de la que no me arrepiento pero aún así tu fantasma me sigue en estas tierras aunque tu hace un rato te hayas ido...quien sabe a donde, quien sabe como, confío en que es algo menos permanente, triste que mi otro imposible amor juvenil pero ya no lo se, no hay modo de hacerlo.

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