viernes, 23 de diciembre de 2016

Cabe admitir que soy irracionalmente pobre, que la riqueza que tuve el año pasado la malgaste al final, que ahora ni malgastar alegre puedo, tampoco biengastar.

Me agota pensar en las cosas que me he comprometido a hacer en el trabajo, en que supongo que las acabaré, en que las hago más porque prometí hacerlas que porque me funcione lo que me repondrán.

Tengo un shot de acabar uno de mis proyectos y comenzar otros, pero requieren fondos que no tengo, hacer las cosas bien lleva bastante dinero de por medio y en todos los casos es dinero de fondo perdido que no va a redituar en dinero.

Esto no es una declaración tan desesperanzada como usted podría creerlo, durante la noche que se convertirá en el día previo a navidad.

Es una reflexión más bien, en principio.

Con quien estoy comprometido? A quien he empeñado mi palabra y acto?

Alexandra tiene razón en que debo empezar a negarme a cosas, caracter.

Carácter es algo que no tengo, a riesgo de mostrar lo pueril que soy me sueno a canción de los 90s sobre una veleta sin rumbo.

Carácter, la capacidad de decir que no.

Aún mientras escribo estas palabras peleo con las posibilidades de todo esto.

Ese es quizá mí último resumen respecto a este año.

Ese es quizá mi proposito el año entrante

El modo en que mis proyectos pueden mejorar.




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