Vine a escribir con la imagen de un corazón sangrante y dolido, que vino a mi no se porque, sin razón alguna, pero se desvaneció en el largo proceso de registro, y ahora no tengo nada salvo mis destellos de esperanza, esos que este otoño me ha sabido dar donde no los hubo en anterior ocasión, donde quizá los quito.
Heme aquí, tengo esperanza, aunque poca, las cosas parecen tomar un rumbo, siempre y cuando siga haciendo, busco pues seguir haciendo hasta que se me desgasten los dedos o los ojos lo que ocurra primero, o que logre al fin más trabajos dignos, en Abril erre, por última vez, tuve buenos intentos y me extendí todo lo que pude, pero no bastaba, necesitaba más, cosas que ya tenía, pero que no ejercía o algo por el estilo, ahora estoy cerca, muy cerca, pero debo seguir efectuando.
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