Es indudable que alguno de los fantasmas que por este lugar concurran podría bajo determinada circunstancia determinar el porque del titulo; vago recuerdo de una infancia prolongada y perdida entre el gris de los ayeres sucesivos.
Pero lo cierto es que si la infancia se fue es porque los finales felices se torcieron y la noción de armonia supuesta a la semana queda de algun modo marchita.
No estoy contando una verdad que no salte a la luz de los que miran, y en tal medida no es mas que trabajo viejo y absurdo.
El momento de la esperanza existe, pero el segundo siguiente devuelve una realidad nebulosa.
Primero la hermandad calida en la fría noche y después el cuerpo tirado privado de los sentidos por el frío.
La conciencia de que habra mas que pocos habitando en penumbras solitarias proximos al fin de su vida en esta fría semana.
Es el precio que aceptamos pagar, sin siquiera el nivel de Omelas alcanzar.
En las alas de un angel viene la discordia, incapaz de desvanecerse aun en este momento, el olvido y el recuerdo ambos con oscuro perfil para mirar.
Miro el empaque y pienso que quiza el modo Worthington para la navidad sea el mas conveniente, la única opción.
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