lunes, 16 de marzo de 2009

Culpa al Libro

Culpemos pues el libro que se encuentra a mis rodillas, mientras cuento de la mujer de cabellos grises fuera de esta pequeña morada, lidiando aun en su día de descanso, cubierta de tiempo, llena de ciertas incomprensiones del destino que se ha desenrollado a sus pies.

Que no existe no-falta en ninguno de nosotros, eso lo sabemos bien, y recordarlo apenas y tiene sentido.

Mientras este primer Sol de primavera empieza a golpear el tranquilo ambiente no puedo sino mirar las tormentas del verano.

Sera que las fuerzas no alcancen para volver al mundo normal después de lo que esta por caer, y que el caos mis manos no puedan mantener en orden ya.

Pero tal es el costo de los días en que me apaciguaba y quedaba dormido en aquella amplia cama sin preocuparme del todo en quer pasaran eventos que reflejaran los impactos anteriores.

Me permito el fatalismo de decir que me veo frente al impacto que reune todos los anteriores, y que la destreza es la única defensa.

Y que ambos ella y yo lo sabemos…

Que si merece mejor y mas que nosotros…
Es posible y es viable, pero yo protesto, nosotros podemos y hemos sido mejor y mas de lo que ahora ofrecemos y no es por fuerza que otros quieran pensar eso.
Si el mundo pues es justo, toda la paz se paga con tensión pero con suerte…con suerte esa paz se paga con tensión que se ha de volver victoria.

Malhadada suerte la que coloca las casillas enemigas en los tableros estimados.
Maldita resolución y necedad que contemplo.

Bendita sagacidad entonces, si ha nde permitirnos sobrevivir esxtos embates, estos frentes de guerra.
Sin trincheras ni armas otras que la que otrora llamara yo la mas peligrosa, las palabras y las ideasd se cubren de efectos posibles, y donde la guerra es sobre conquistar territorios esto depende de conquistar una sola voluntad.

Y el sol de primavera halla a mi madre trabajando; sin pensar de más en lo que se aproxima aunque lo sabe tan bien como yo lo se.

Y marzo me halla planeando, pensando, maldiciendo los tiempos en que no pensé en que esto ocurriría bendiciendo que no se me vea cual amenaza pues de ser así mis jugadas no tendrían modo.

Los costos de guerra me aterran.

Pero continuo de frente.

Lo perdido perdido esta me parece haber garabateado hace ya varios años.
Y cabalgo aunque no cabalgue del todo.

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