Odio creer en la causalidad. Por la manera en que hoy se me ha mostrado.
Una larga cadena de errores, o movimientos que solo parecen llevar a un lado.
Y no me gusta no poder controlar la forma de mi camino.
Si hice una tarea, y la olvide en la mochila adecuada, si tal causa termino mi clase temprano, y me hizó volver, si el volver me hizó marcar un telefono y que aun así sonara otro, y si la respuesta no fue la maldita respuesta fría que esperaba tener.
Una cadena de errores, y no quiero creer en la causalidad.
Pero la verdad es que nunca he creido que las cosas se den por azahar.
Y eso me deja con una decisión en mis manos, y yo como James Madrox odio las decisiones.
Las odio mucho.
Las evito, me preocupan, quitan sueño.
Y ahora las causas buscan un efecto una consecuencia, como sino hubiera ya demasiadas consecuencias plantadas alrededor. Yo mismo me dije que al volver temprano hoy solo para ´tener que regresar mis pasos hacia el sur estaba tentando al destino, pero que todo lo que se suponía que pasase sería por algo, lo dije antes de saber que pasaría.
Y lo que paso no es malo y eso quizá es lo que me asusta mas.
Y lo que puede pasar, la verdad es que ya poco puede pasar, el tiempo que ha pasado ya no volvera, no hay nada mas.
Pero por vez primera todo parecío un error de todos los lados y si nadie es el malo, nadie es el bueno tampoco, no eso es ser una victima, mi familia siempre no solo a olido a victima sino que apestamos a ello, haciendonos los buenos en cualquier caso cuando en realidad todos somos los cul´pables de cada cosa, nunca lo he entendido, nunca he querido nada, todo apesta; apesta muy mal. Me rompe en dos, me logra quebrar.
No hay chicos buenos, lo dije antes diciendo que no había chicos malos.
No hay oportunidad o suerte, es la causa y la consecuencia, pero no puedo ver la cadena de causas y sus respectivas repercusiones, puede ser eso lo que me quiere enloquecer y hacer perder el piso y la realidad.
Quiero ver todas las causas para adivinar todas las probables respuestas a tales actos.
Quiero pero no he aprendido como hacerlo.
No por quien creí que querría, ni por lo que creí que querría sino solo porque la causalidad hoy ha probado ser muy poderosa para dejarla de lado.
Y sino me he quedado pasivo aceptando que la belleza es una resulta de ecuaciones biologicas forzosamente ordenadas por algo o alguíen mas allá de nuestra comprensión, no puedo tampoco pensar que las cosas no pasan por algo, no se desarrollan sino por un esquema.
Un esquema cuyas partes solo relativas a mi alcanzo a vislumbrar ya no digamos siquiera percibir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario