jueves, 12 de septiembre de 2024

El bosque (2010)

Me deslizo por el solitario sendero, escuchando el eco de mis pasos perderse entre su soledad inmensa  y los muchos de los que hace unas horas se paseaban por aquí. Cierro los ojos un instante, los abro al compás de una dulce musica, amable al oído pero pesada al corazón. Observo la continuidad del camino, detrás y delante de mi. La luz del día se esta perdiendo a la noche y a una espesa niebla, un momento las torres (Testigos de la ciudad que me rodea) se alzan orgullosas a lo lejos y al siguiente se pierden entre manchones que no dejaran ver ni Luna ni estrellas. Los acordes de una singular melodía aun flotan en el aire, acompañados a estas alturas del chillido de múltiples aves, lejanas algunas, y otras en el lago, graznando.

Una tranquilidad inunda el ambiente; mascara de amenazas diversas que se liberan en esta particular noche. Cuando detengo mis pasos me doy cuenta de los engaños del paisaje, de una simetría imperfecta que me ha llevado a avanzar en sentido contrario, alejándome de mi destino, la noche se ha cerrado sobre mi, la niebla le hace los favores y mi deseo de una linterna no es nada mas que eso.

Imagino o mas bien hago una lista de lugares habitados por más fantasmas, pero no por ellos se debe avergonzar este bosque, alguna vez testigo de una gran batalla, los agudos sonidos del principio se han vuelto duros golpeteos de tambor provenientes de ninguna parte; las voces de comando en un idioma mas o menos familiar se ven seguidas de los agónicos gritos, las maldiciones y blasfemias. El sonido de un ahorcamiento masivo me obliga a retroceder, buscando refugio entre los ya vacíos edificios de los que provengo.

Me encuentro con rejas cubiertas de enredaderas siniestras cerrándome el paso, la marcha de un ejercito fantasma me arrincona hacia otra cerca que con cierto recelo descubro abierta. Allí escucho mis propios fantasmas, mi voz se vuelve la de un niño emocionado cualquiera. A lo lejos retumban sonoros los cañones y yo me interno mas y mas en el parque sin cautela. Sombras se mueven aquí y allá, mas corpóreas, menos vapor que los soldados allá fuera.

Sombras por entre la oscuridad, rugidos, respiraciones profundas, ojos entre arboles, olor a sangre, acelero mi andar víctima de un hechizo deseo mirar cada recoveco, víctima del frenesí me apresuro hacia alguna salida frente a mi y no detrás, el chillido de las aves se ha vuelto un ruido ensordecedor, acompañado de otros sonidos igualmente bestiales, forzándome a avanzar un poco mas.

La enorme sombra me cierra el camino, distingo su forma cual en un sueño, recuerdo lejano de la última vez que le mire realmente. “Oh tigre de aterradora simetría” No puedo sino sonreír ante mi siniestro anfitrión. 

lunes, 9 de septiembre de 2024

Cronica de un domingo. (2019)

El vagabundo anda con una pesada bolsa negra sobre el hombro, su playera permite mirar cicatrices y marcas extrañas en su espalda, debieran bastar para alejarnos a todos, yo les miro y les recuerdo para escribir sobre ellas, su paso rompe con las formaciones estrechas de gente paseando de aquí para allá, todos reconocen su existencia aunque en sus rostros se nota que preferirían no hacerlo, es un hombre que ha perdido el nombre para ellos y junto con su nombre la historia, una palabra lo define ante sus ojos lo mismo que a otros tantos cuya descripción tiene variables considerables con él.

Yo le miro solo lo suficiente para poder escribir un párrafo al respecto, después igual que todos los otros lo abandono como paisaje urbano, me adentro en los corredores techados, busco atajos en medio de las enormes murallas habitables, no le presto a las marcas del cuerpo de los otros la misma atención, se que hay alguien paseando dos perros en algún punto, un par de personas cruzando un punto de los jardines, todo eso antes de llegar a la fila, no hago por recordar a ninguna persona de la fila, a lo mucho la camisa a cuadros del hombre arrojándose en patineta una y otra vez a unos 15 metros en la mitad de una cancha de baloncesto, la otra mitad esta ocupada por una familia que juega, los árboles me impiden verles demasiado, la espera es larga, omito detalles, el día parece hermoso, el sol le calienta en la medida adecuada, los extensos jardines internos mantienen cierta frescura, el viento no hiela todavía -es posible que este año tampoco lo haga- me da tiempo de coordinar un poco de mi siguiente fin de semana -bastante más atareado-, de notar los silencios y mis fracasos -aunque esos los conocía desde antes- el reloj pasa por la hora marcada y la deja atrás, sería sencillo partir pero creo que me he agotado ya mis oportunidades de retirarme en este laberinto interminable, permanezco quieto esperando el momento de pasar, llega, llega tarde pero llega, encuentro un lugar relativamente bueno dentro del foro, el evento comienza suficientemente pronto, tras los primeros 15 minutos nada me detendría para partir pero no lo hago -podría contarles algo de aquellos minutos más allá de como me esfuerzo en bloquear el auto-foco del celular y decido ir por vídeo en vez de fotos, podría escribir de movimientos rítmicos y controlados y cabello rizado del modo adecuado aquí o extremadamente largo y volando al viento allá-, pero me prometí no hacer eso, aquello requeriría ir a describir personas y talentos que tienen nombres e incluso sobrenombres muy fijos y eso tendrá que esperar o no hacerse.

Así que luces y movimientos rítmicos, una y otra vez, talento notable no solo de donde lo esperaba, me sorprendo en la medida de lo posible, encuentro cierta alegría en pensar en los asombrosos recuerdos que deben tener todas y cada una de las que pasan al escenario, la juventud aún florece -o incluso florecerá- en ellas y debe ser genial recordar estar ahí frente a todos haciendo algo que amas, me hace pensar que elegí extrañamente mis habilidades porque ninguna es particularmente demostrativa, aquí estoy sentado a la orilla de mi cama tratando de utilizar una de las mías, en unas horas estaré sentado en una silla tratando de compartir otra, mirar tanta energía de principio a fin tiene un extraño efecto en mi, debo admitirlo, en algún momento tras escapar para estirar brevemente las piernas y volver mis ojos son incapaces de adaptarse a la oscuridad, por mucho tiempo he sido admirador ferviente de un ciego pero es extraño serlo momentáneamente mientras trato de volver a mi lugar.

El día sigue hermoso cuando escapo, me aseguro de que mis propósitos de viaje sean cumplidos al máximo antes de irme, sonrió de la manera correcta, al menos creo que lo hago -invierto lo mejor y quizá en ese instante lo último de mis energías positivas en ello-, las nubes se ven hermosas, el camino me guarda una muy grata sorpresa, hay un vacío en mi pecho que no se va ni con el inesperado reencuentro, ni las despedidas dulces ni nada.

La velocidad de mis pasos no disminuye, aunque debe ser muy inferior a la que tuve cuando otrora cruce aquellos jardines y avenidas y puentes.

Los domingos a veces tienen una extraña naturaleza que les hace demasiado melancólicos estén seguidos o no de un lunes en forma; creo que una vez no fue así, que durante un tiempo eran más llevaderos pero aquellos tiempos, aquellos domingos se han ido, la noche aún tarda en llegar y permite descansar un poco, esta vez miraré solo la televisión en cuanto la noche caiga, alcanzó a ponerle suficiente atención para entender la trama mientras me preparo la cena, intento ver alguna serie que deje inconclusa en la computadora después, la medianoche casi me alcanza, la semana será interesante aunque agotadora.

Le hablo a ese huequillo extraño que tengo detrás del esternón, le hablo como si fuera un niño y pudiera controlarlo (La verdad es que no es eso): “El siguiente domingo podrás fortalecido tomarme entero y no saldremos a caminar largos trechos, ni describiremos las luces del sol filtrándose a través de ramas y brazos metálicos por igual, no debes tomarme ahora, en este punto no sería útil ni te haría ningún bien”.

Sueño con armaduras que no llegan, de esa manera el domingo muere

miércoles, 28 de agosto de 2024

Fantasmas (2017)

A cierta hora de la noche un sonido le traía un recuerdo, un recuerdo borroso pero a la vez suficientemente nítido, elaborado a través de 10,0o0 días y sus respectivas noches y de pronto arrebatado.

A cierta hora de la noche, sentado en un cómodo sillón, las manos en su viejo violín dejaban de tocar y escuchaban atentamente, escuchaban atentamente un ruidito harto cotidiano, inofensivo para muchos, pero no para el, ni para los suyos.

A cierta hora cada noche ese sonidito inofensivo convocaba un fantasma, él no sabía si era uno bueno o uno malo, era un espectro que le dolía en los dedos acostumbrados a la dureza de las cuerdas del violín y en el pecho, arribita del corazón por igual.

Sonreía y lloraba, vinculados estaban aquellos dos sentimientos, las notas después de ese punto de la noche se escuchaban un tanto más sombrías en el violín y la mañana no lograba limpiarlas del todo, de modo que las melodías de cada día eran un tanto más oscuras -apenas un tantito- que el día anterior.

Su talento no le había abandonado a diferencia de su fantasma, su sonrisa tampoco, aún podían verla y escucharla los que le eran cercanos, en su habitación ahora compartida por momentos con un fantasma y llena de recuerdos a la vez gratos y dolorosos permanecía, como solo permanecen los verdaderamente valientes en lugares que están definitivamente encantados por el tipo de presencia que puede a uno lastimarlo más.

A veces por las mañanas durante un instante lo olvidaba, era bastante comprensible, pero más para bien que para mal era capaz de recordar que le acompañaba solo un fantasma al despertar y quedaban varios jóvenes vivos que le escucharían tocar y cantar en cuanto abriera las pesadas chapas y se sentara bajo el viejo roble como lo hacía desde hace tiempo atrás.

lunes, 26 de agosto de 2024

Un punto de vista a May Kasahara (2010)

Y quien es el extraño que decide escribirle señora Kasahara; quien cuando han pasado mas de 20 años desde la juventud y las cartas sin destinatario? Porque empezaría de pronto a romperse el lineal orden del mundo, y esta vez recibe macarrones en una carta envuelta en una caja de Sushi?

Acaso no extrañaba esto? No necesitaba una parte de usted la inusual ocurrencia de la carta irrelevante que se aparece en medio de la comida rapida?

No creo que sea mi nombre uno que le pueda agradar a usted Señorita Kasahara...disculpe la imprudencia pero es que para mi aun esta fresca la imagen de usted a los 16 años cual si la hubiera mirado de ese modo apenas hace una semana.

Le mencionaba que mi nombre no creo que le agrade, puesto que al fin significa cosas que no soy, todo nombre tiene un significado o mejor muchos, significa algo para el padre, otro tanto etimologicamente, un poco mas historicamente y al final significa algo para el portador en turno, pero para motivos de este escrito mi nombre no viene a caso, y digamos que soy simplemente un observador.

Un observador de que? Puede que se pregunte. Un observador del caos, el caos que nos envuelve y que se desenvuelve a su vez instante por instante hasta que el fuego devore el planeta. Imagine que extraña tarea mirar el caos desarrollarse, pero acaso es la tarea en que mayor competencia he probado, y en otras tantas simplemente me he descarrilado.

En que mundo presencio este caos? Esta me parece la siguiente pregunta que debo aclararle, mi mundo es como todos los pequeños mundos dentro del mundo una construcción de otros tantos, a veces impuestos y otras tantas elegidos, en mi mundo las muñecas usan lindos zapatos en sus sangrantes piernas, y los diablos se persignan por las noches, hablamos de un mundo en que el final fue solo el principio y en el que lo que absorve vida y lo que carga energia kinetica estan de cierto modo ligados, es un mundo musicalizado por violines y pianos y voces electronicas donde las pesadillas tienen un tanto que ver con el vertigo y otra con lo familiar vuelto desconocido.

Es un mundo como muchos de los demas mundos en que los errores se cobran caro, y del pasado no se escapa, aunque se intente escapar fisicamente, este sería el mundo como se lo puedo describir en este momento, pero sabe como cualquier otro mundo puede que mañana mis anotaciones al respecto fueran diferentes, puesto que las perspectivas cambian si solo por pequeñas cosas día tras día.

Apenas antier por ejemplo andaba mirando como usted hace tiempo a la gente pato, primero a un pueblo entero flotando en las orillas de un estancado lago, y despues un tanto separados a una familia alimentandose caminando, no puedo decirle que quede hipnotizado, pero lo que si ocurrió fue que me pregunte sobre la alegría de aquellos seres, se puede ser alegre o feliz siendo tan simple como la gente pato? viviendo en un lago estancado en medio de una gran urbe, en medio de un país bañado en su propia sangre y sus incapacidades sociales?

Supuse que era posible, pero no para nosotros, nosotros miramos el deterioro del mundo en nosotros mismos y retrocedemos asustados, nosotros estamos condenados por nuestras propias virtudes y por supuesto no nos han de salvar nuestros pecados.

Sabiendo eso parece casi un juego perverso de algún Dios antiguo el proveernos con la capacidad de entender nuestro entorno, entenderlo si, pero no ser capaz de modificar nuestra conducta para mejorarlo.

Imagine pues que yo tengo un sueño, es importante pero no es importante especificar su naturaleza ahora mismo, imagine dicho sueño y que por mas que le persiga en realidad no sea yo capaz de tomar acciones que le hagan posible, viable, palpable, real en medida no de sueño sino de probabilidad...aunque todo es posible no todo es probable como creo usted puede entender.

Si la melancolia tuviera una forma que aspecto tomaría? Yo creo que a lo mucho sería una canción, una melodia que fuera tan poderosa que remitiera a un sentir especifico, un escenario predeterminado. Que tiene que ver la melancolia con la desintegración de los sueños? Es quiza todo lo contrario y por eso mismo guardan una relación que dificilmente podría desenmarañar aun para usted Señorita Kasahara.

Asi sin decirle nada en realidad me despido tras haber turbado sus sueños, no se preocupe, no soy un ladrón de sueños ni nada por el estilo, en consecuente me conformare con mirar a la gente pato, escribir de ellos, referir, navegar, impulsarme por los estrechos canales que he abierto por mi mismo, no sin cierto temor lo admito, puede decirse que no quedan opciones, pero a la vez puedo respirar.

Los besos señorita Kasahara saben mejor unicamente si provienen de personas que amas, pero las bendiciones son mas valiosas cuando provienen del enemigo o del desconocido.

sábado, 8 de junio de 2024

A desert mirror (2013)

Somewhere out there a broken mirror stands. One shard for the reflected past, the other for the images that are. 

Somehow that mirror feels it and hopelessly tries to correct the very fact in the middle of nowhere with nothing and no one to help the absurd case.

Some wish for the mirror to be complete once more but it cannot be, it will never be.

It is wrong in itself but little can be done. 

There is of course still intact the crystal of the images that are and the ideas that will be. 

miércoles, 3 de abril de 2024

Resumen de situación

 Tengo una moneda en el bolsillo, apenas suficiente para viajar a un punto y volver, entiendo que esta es la oscuridad que yo he conjurado sobre mi mismo al no conjurar, al no cerrar, al no avanzar. 

Una parte de mi creería que no he sido siquiera enteramente inutil, pero no se ha cristalizado esfuerzo alguno, me siento no suficientemente bueno en una de las cosas que hago y no suficientemente diverso a la vez.

Juraba que quizá si hacía una y otra y otra cosa alguna vez llamaría la atención de la persona correcta, me llevaría a un siguiente nivel.

Ese no ha sido el caso y ha pasado mucho tiempo, demasiado tiempo, siento las aguas de uno y otro lado esperar para alcanzarme de una buena vez por todas.

Oh que fallidos intentos!

Deidad conjurada. 2020

Las gotas de lluvia golpearon fuertemente los vidrios de la ventana, en medio de la oscuridad crearon un ambiente, había quien podría haber adivinado el espacio interno y externo y hacerse una clara imagen de su entorno a través de su contante caída. Ella no era ese alguien, pero tenía su propio set de habilidades que le hacían destacar aún en un mundo cubierto de aquellos demidioses.

Y es que si había un hombre trepando las paredes allá afuera -afuera en otra ciudad, en otro país pero afuera al fin- era de esperarse que los dioses siguieran apareciendo aquí y allá, cobrando formas extrañas.

“Mas héroes que resignifican los mitos y nos permiten seguir creyendo en nuestro mayor potencial dentro de la cotidianidad que dioses reales que otra cosa.” se argumentaba ella misma mientras dejaba que la lluvia la despertase.

Había algo extraño en la caída de agua, se dio cuenta al seguir prestandole atención, estaba cayendo dentro, abajo, del otro lado del pasillo en la sala.

“Maldición” se interrumpió sus pensamientos más profundos mientras se apresuraba a ponerse sandalias metiendo los pies para no golpearse los meñiques.

Esa era su costumbre convertida en habilidad adicional, no había sentido ese terrible dolor en años.

Al llegar a la sala se asustó, emitió un comprensible grito, una silueta oscura estaba sentada en su sillón, era oscura pero a su vez emitía una luz propia.

Sonrió asustado detrás de su cabello negro empapado y extendió sus manos en signo de paz.

“Buscaba ayuda, deseé con todas mis fuerzas alguien que pudiera ayudarme y llegué aquí, transportado desde la tormenta en que aparecí a este sitio, lamento lo que le ha pasado a tu piso, me encargaré de ello”.

¿Estaba moviendo los labios o simplemente estaba escuchando una voz que no provenía de cuerdas vocales algunas?

Como si quisiera confirmar su historia se desapareció del sillón para aparecerse a lado de la puerta y luego regresar.

“Era uno de aquellos” pensó ella “Eres uno de ellos” le permitió a su boca expresar su novedoso descubrimiento.

“Eso depende de a cual de ellos te refieras” contesto la silueta, continuó hablando como sin nada a una vieja amiga.

“No se acabaron los planetas para ponerles nombres de Dioses, tampoco se acabaron los dioses para nombrarlos, si los tuyos decidieron conformarse con nombrarlos con codígos fue más desde la soberbia de haber trascendido a sus viejas deidades que por el hecho de que dejásemos de existir”.

Claro que eso ella lo sabía, era confortante escucharlo de nuevo en otro lado, eso sí.

“De hecho, mientras la mayoría de ustedes nos niegan -sus razones tendrán- otros tantos siguen conjurandonos, conozco a una entidad que fue conjurada por los rezos desesperados del otro lado del mundo, luce exactamente como una de ustedes pero es una de nosotros para un determinado panteón”. se detuvo un instante. “Eso no nos interesa ahora, salvo porque alguien me conjuro a mi, alguien me rezó con suficiente fuerza, alguien o algunos...aparecí bajo una lluvia distinta, cerca de un gran complejo emparedado de débiles cristales al que azotaba la tormenta, supe lo que era, sería difícil no adivinarlo pero no entendí mi propósito.

“¿Puede un Dios darse propósito a si mismo o es algo que solo los humanos transitan?” se preguntaron los dos al mismo tiempo.

“Mis poderes existen y tendré que darles algún uso, de modo que los usé para buscar a alguien que pudiera resolver con premura mi predicamento.

“Y es que si, el mundo esta en medio de un predicamento si hemos conjurado a un Dios nuevo y no nos han bastado nuestros visitantes asgardianos” pensó ella mientras se llevaba una mano a la frente para analizar la descabellada situación frente a ella.

Aplaudió, las luces se prendieron bajo la tormenta, su colección de libros viejos y replicas antiguas apareció conjurada desde las sombras, también los libros nuevos, los que ella había deseado a la existencia.

“Pues...ehm, si, supongo que puedo ayudarte”

De todos modos no iba a conciliar el sueño en lo que quedase de noche.