Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas, y los ángeles tenemos palabras aunque hallamos caído por la sombra y el fuego, ¿De que me serviría errar con mi palabra? ¿Que almas ganaría con la mentira que valieran la pena? Nunca he engañado, ofrecí el fruto del conocimiento y lo otorgue, pero el conocimiento es algo tan peligroso, pasada una eternidad desde entonces los hombres aun temen a las mujeres pues estas siempre lo han poseído en mayor parte.
Yo le doy la razón a mi contraparte, que es mas antiguo y mas sabio, la verdad es que se la doy mas que sus seguidores, yo ofrezco poder por matar, por romper y quebrar, por mover la balanza, pero hasta ahora he ganado mas almas por los descarriados que creían obedecerlo a el que por los que me juraron lealtad a mi.
Para los mios existe el Yo, y eso es lo que muchos de los que se creen suyos tienen sobre todas las cosas.
¿Fuimos nosotros primero? o ¿Somos un espejo de su potencial nunca alcanzado y de su corrupción siempre presente?
Te digo abiertamente que mis intenciones no son buenas, que extraña ironía... Eso me hace mejor que los hombres que creen que es justo desconectar moribundos por la ley de Dios, mejor que los que creen hacer bien odiando a los que creen en Dioses distintos, mejor que los que juntan fe para alcanzar poder, que los que niegan y golpean semejantes por las mas incipientes razones, que el hombre que condena a su mujer a la casa porque cree que Dios se lo demanda, que el que niega el trabajo del cosmos y limita a 5,000 años un milagro que ha estado ocurriendo por eones.
Y yo, oscuro ángel caído del señor...Yo amo de los infiernos...Fui pequeño en comparación a los hombres malvados condenados a morir, aterrados por la idea... Las cosas que no he visto hacerse por miedo; las mas veces terribles.
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