lunes, 2 de noviembre de 2020

War of Birds

 Cuando el viento empezó a traer palabras y mensajes de invierno las aves supieron -supieron antes de que yo lo notará mientras comía una hamburguesa en una tarde antes de que la oscuridad se empezará a apropiar de ellas- que los tiempos de guerra habían vuelto; las palomas empezaron las querellas entre ellas, sus movimientos apenas se escuchaban bajo los ruidosos trenes y por sobre los autos saltando...pero estaban ahí. Las plumas de las que perdieron las batallas iniciales empezaron a cubrir las calles, pero el viento hizo por borrar tales evidencias a una velocidad suficiente. 
Las aves pequeñas robaban ramas y piedras de las macetas en azoteas y balcones para después blandirlas en el pico o arrojarlas con mortal eficiencia.
Encontré los cadáveres de varios polluelos que fueron emboscados en su labor de recolectores. 

Entre las ramas, en cielos a los que nos gustaba ver antes del anochecer -y especialmente no durante las mañanas- llevaron a cabo su guerra, sus canticos a los que nos acostumbro el silencio de un año sin escuelas no eran para alegrarnos o despertarnos sino juramentos de venganza y muerte. 

Las aves tuvieron su guerra y no midieron sus golpes, algunas consiguieron atraer gatos que provocaban masacres en sus enemigos cuyo testimonio no se pudo llevar el viento invernal.

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