Esta lloviendo, no se, no creo que para ustedes, pero para mi este tiende a ser uno de los días tristes del año, desde aquel momento en que me recuerdo llorando en las escaleras y huyendo de la ceremonia para que nadie me vea, llorando, permitanme decirlo por una de las canciones cursis y simplonas que el mundo da, la verdad es que en mi grupo de amigos de primaria, llorabamos gratamente por varias de esas, no me avergüenzo tanto como el mundo quisiera.
Esta lloviendo, me recuerdo caminando por la mañana de Polanco hace dos años, una conjunción de errores grata de a veces.
Quizá lo más triste entre más tiempo pasa es la posibilidad de cambiar este día, desde hace unos 4 o 5 años podría haberlo cambiado, podría haberlo vuelto el día más feliz de todos, podría haber restablecido la magia que la adultez ha arrebatado, pero he fallado en eso, mi camino además parece estar condenado a evadir la posibilidad.
La lluvia sigue cayendo, la adultez me ha pegado entera, las cosas cambian y a la vez no cambian.
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