jueves, 14 de febrero de 2013

Of love

Aque estoy, diez años después, no soy un niño me temo, no era un niño tampoco, caracoles y soldados, alegría, lagrimas y estacionamientos, globos y parejas alrededor y para mi todo limitado a una caja cuyos contenidos hoy estan guardados, medio arrumbados, pero aquel día me hicieron muy feliz. Hoy mire figuras, si bien brevemente, en ellas, en un proposito aún más noble que se me recuerda en estos momentos. Los fondos no llegan ni tan fácil, ni la vida es tan sencilla como hace diez años, y eso que en aquel momento yo creía que fuera de mi caja, de mis muñecos, mis fantasias y mis extrañas platicas con mis amigas el mundo se caía a pedazos e importaba, importaba mucho. El mundo se ha revelado en este tiempo. El día de Boromir se volvió un Día del Amor, si bien a estilo propio, no con cine, sino con caminatas distintas, con pequeñas fotos aqui y allá, pero mucho pasó antes de que asi fuera. Y mucho debe pasar. Creo que había amor en el chico en aquel estacionamiento, en un modo extraño, aterrado. Creo que hay amor ahora en mi, un intento puro de ayudar y completar a alguien más. Creo que debe haber amor hacia mi también, del modo extraño, del que siempre creí podía hacer milagros, del que no he visto tanto como debiera, del que genera la otra mitad de mis sonrisas también necesarias.

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