lunes, 6 de febrero de 2012

Tíos

Suburbios, canal de desagüe.
Distancia.
La mayor distancia, el mayor siempre.
Un rostro ¿Humano? ¿Aún?
Polvo y un cielo dañado.
Humo de autos y también muy adentro.

Mañana en la montaña y atardecer en los cañones.
Tortugas en el camino, cántico del sueño en el rugir de la bestia.
Y los ojos nunca deben cerrarse y las manos nunca ceder.
Hombre de brazos anchos y carácter fuerte.
Dominante sobre metales y rocas, surcador de caminos.

Noche de tormenta y luces enormes, impacto en los ojos.
¿Donde es? ¿Sobre que suelo mojado es que camina?
Su madre es más pequeña que las sombras y los hombres;
cascos viejos, paz al fin, paz vigilada.
Un abrazo exigido, día de las madres.

Grito ahogado pasos no dados, presión y terror bajo el sol radiante
Trenes fantasma recorriendo el norte
Bolsa roja y sonrisa y abrazo nunca tibio.
Días sobre los montes, junto a enormes bestias
Sacrificio complicado, posesión valiosa.
Ardua libertad.

Menos es más; pero el calor siempre es mucho.
No es que a el le importe.
Alcohol bajo el buró, anécdota repetida.
Vaso de metal golpe en la boca.
Legado tardío.
Viajero de su generación, hombre de mundo.
Familia distante, no lejana.

Senderos de piedra y lodo reemplazados por avenidas crecientes
Y aves que dejaron de ser enormes y caminaron entre los pies
Aviones que surcaban el cielo cada vez más frecuentes
Retratos caídos, de nuevo una historia que he escuchado suficientes veces.
Aprendiz optimo, recipiente de habilidades...

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