Estas son dos historias surgidas el día de hoy al igual nque todo lo que surge rapido tienen sus detalles.
Cualquier comentario es bien recibido mejor una mentada que nada!!!
Aquella inesperada lluvia cambio los planes de muchos, en Florcamino unas manchas se movían agitadamente bajo la incesante precipitación, eran las bestias que se negaron a avanzar y no hubiera sido muy prudente forzarlas. El Bosque que se extendía misterioso al sur de allí cargaba con innumerables leyendas, y su mero aspecto parecía confirmarlas todas. Para dos solitarios viajeros no era bueno internarse en semejante lugar si esperaban de manera alguna salir con vida.
Empeoraron las cosas cuando se distinguió una larga figura trepada en uno de los árboles, con sus vestiduras empapadas moviéndose al ritmo del fuerte viento. Gont no se lo dijo a su compañero pero el creía que los estaba mirando fijamente a través de metros y metros de llanura verde, Kurah seguía cuidando a los dos hambrientos caballos, no prestaba atención a la distancia. Gont volteo al norte un momento buscando algún refugio menos místico que el bosque…No vio nada prometedor y cuando volvió su mirada al sur aquel ser se había esfumado.
-No tenemos opción Gont; debemos ir a ese bosque o la carga se dañara con la tormenta y los caballos morirán.-La voz de Kurah apenas y se podía escuchar.
-Porque no intentamos seguir el camino un poco la aldea siguiente no debe de estar a mas de una hora de camino.-Protesto Gont.
-En diez minutos estaríamos bajo la protección de esos bosques. Si nos apresuramos.-Kurah no dio otra respuesta mientras animó a las bestias a seguirlo.
Gont marcho en silencio con una parte de la carga para que las bestias fueran mas veloces. Se quedo vigilando la retaguardia, finalmente cuando estaban a uno pasos de los primeros árboles Gont creyó divisar a lo lejos en el este un conjunto de chozas, pero era tarde, el bosque les daría abrigo hasta que la tormenta pasara, le gustara a el o no.
Era tan densa la vegetación que las gotas de lluvia apenas y llegaban al piso, aunque frecuentemente se rompía alguna hoja enorme sometida a demasiado peso y caía mojando enteramente lo que tuviera la suerte de pasar abajo, Kurah vio esto pasar varias veces frente a el o en un lugar donde había pisado unos momentos atrás, a los lados a veces cerca y otras era imposible de distinguir el lugar exacto. Gont no se preocupaba por la lluvia la prefería antes que seguir internándose en aquel extraño territorio.
-Kurah hemos pasado buenos lugares, porque sigues avanzando? Este lugar es peligroso…hay un ser antiguo viviendo aquí.-Insistió mientras se detenía.
-Leyendas.-Fue lo único que se escucho salir de la boca de Kurah.
-Leyendas que he visto! Tu no? No viste la sombra? Esa larga sombra anda en este bosque vestida toda de negro y rápida sin duda y conocedora destos lares..-Gont se quedo bajo un árbol cuyas ramas evitaban que gota alguna lo mojara a él o la carga. Kurah se detuvo unos metros después, donde unas rocas protegían también a los caballos.
-La tormenta parece que durara hasta bien entrada la noche…Será mejor pensar en dormir.-Dijo Kurah.
Gont no tomo ligero el comentario pero prefirió guardar silencio y se llevo la mano a la daga larga que guardaba. Le aconsejo lo mismo a Kurah y luego intento dormir. La lluvia parecía en medio de aquel inmenso lugar una especie de música suave que de pronto tomaba un giro violento pero en breve volvía a su estado normal, Kurah no tuvo problemas en dormir, y muy a su pesar Gont tampoco, durmió profundamente y cuando la música de agua y hojas e insectos se torno violenta de nuevo no le importó a pesar de que implícita estaba una voz, una voz aguda y grave, una voz no humana. Esa voz de antiguo no lo molesto mas. Ni siquiera cuando entreabrió los ojos al amanecer y encontró aquella larga y escuálida figura pálida observando desde los árboles. Gont tardó demasiado en reaccionar en despertar del hechizo en entender que no era un sueño, cuando pudo reaccionar era tarde, solo el estaba allí Kurah y las bestias se habían ido, una buena parte de la carga también. No importa cuanto intento hacerse a la idea de que Kurah le jugaba una broma no lo creyó posible y empezó a gritar su nombre desesperado mientras seguía las huellas que podía encontrar tardo demasiado en ver que solo eran huellas de pies, y de pies muy ligeros, tardo demasiado en entender que estaba siguiendo al ser equivocado. Porque cuando se dio cuenta una extraña cueva-casa se le apareció y a un lado; cantando estaba aquel extrañísimo ser, Gont no dudo ní un momento que fuera un Pirschir un devorador de sangre. Por lo tanto desenfundo su daga y pregunto por Kurah.
-Tu compañero no esta aquí…No camina ya en estos bosques.-Contesto con esa voz extraña el larguirucho mientras se encorvo para tomar una planta del suelo.-Te sugiero que te vayas pronto pues tardaras en encontrar el camino y entre mas tiempo pases aquí menos desearas irte…Tuve que usar mi poder para alejar a los otros que venían contigo, pero no funciona siempre ni funciona con todos.-La voz cambiaba de un tono a otro, siempre en armonía, dulce, extraña.-Demasiadas tragedias ocurrieron la última vez que uno como tu estuvo aquí.
Gont dudo entonces de que tal ser fuera un Pirschir y luego dudo de su palabra.
-No mortal, no soy eso. Conozco a muchos y ellos fueron por mucho tiempo lo mas cercano a mi familia. Pero lo que yo soy en realidad es la piedra de la que los Pirschir fueron tallados ya hace mucho tiempo y la sangre que otorgo movimiento a los primeros que mueren. Muchos años he recorrido este mundo y muchos años llevo en este bosque…no se ya si es mi magia la que atrae a los viajeros y les quita el deseo de irse o si yo soy preso de esa magia. Lo que fuera no me permite partir, y mientras ustedes y los Pirschir se encuentran en guerra, los gigantes desaparecen y los Duragons buscan escondite. Voy a estar aquí cuando no queden otros mas que ustedes, cuando mi magia no baste para contener la destrucción del bosque, entonces peleare y mataran mi cuerpo físico, pero eso no acabará conmigo, la maldición es que nada acabara conmigo.
Cuando termino de decir esto camino a internarse al bosque y Gont se quedo de pie mientras intentaba recordar el camino fuera de allí. Le tomo todo el resto del día encontrar los limites, anochecía cuando los árboles empezaron a ceder a pastos y las hierbas altas, cuando dio el paso fuera del lugar no pudo evitar mirar atrás. Todo parecía un sueño ahora. Un sencillo sueño pensó y camino toda la noche hasta estar bien alejado, llego a una aldea pequeña y como aun traía algunas pertenencias con el pudo tomar posada y dormir hasta que el sol estuvo en medio del cielo.
La compañía de Aks-Med Nod eran unos veinte hombres bien armados pero cansados después de una larga campaña, prestar servicios a los grises sin duda era un mal negocio pero solo así las tierras de aquellos hombre recios permanecían enteras. Solo tres caídos en muchas semanas de guerra entre tribus grises era un buen numero, las armaduras las llevaban con ellos para otorgárselas a algún familiar varón que honrara el recuerdo pero los cuerpos se habían quedado lejos del hogar.
La lluvia tardía complicó el viaje de los hombres pero no era la gran cosa, Florcamino al norte era sin embargo una buena opción para viajar aunque los llevaba a un rodeo de un par de horas si deseaban llegar al reino esa misma noche seguirían firmes en el sendero, un sendero casi oculto que limitaba con el bosque olvidado mucho mas de cerca que el Florcamino.
No tardaron en ver casi en el horizonte a dos viajeros con animales internarse en el bosque.
-Pobres Diablos!-Menciono Aks-Med.-Mantengan el rumbo no se internen demasiado en el bosque aunque el sendero muchas veces dobla hacia el.-Dijo a sus hombres.-Los viajeros incautos le otorgan mas poder al bosque.
Elima se encontraba en el mirador Norte del castillo. Una tormenta se estaba formando en el norte. Aquellos reinos tan complicados en cuya comparación ese pequeño lugar era simplemente una aldea insignificante. La empalizada de la que se sentían tan orgullosos era mínima comparada con las murallas de Nod. El castillo era una habitación a lado del templo Gris. Pero el pueblo del río era feliz de esa manera. Eso era lo importante y ella los guiaba como mejor podía. No esperaban que nada cambiara. No esperaban que las guerras del norte los agitaran o que los ejércitos del sur cruzaran el Gran Rio cuidado por un pequeño fuerte. Los pueblos del este eran escasos y estaban esparcidos. No, ninguna guerra había de llegar a aquella gente pensaba Elima. Y cuando llegue pelearemos hasta vencer o dejar nuestros espíritus vagando en estas praderas. La tormenta empezó a descender. A juzgar por lo que Elima sabía de la geografía del norte. Había bajado por un gran bosque que solo había visto de lejos y venía por la cordillera que tanta protección les daba de los Reinos Norte. La noche sería golpeada por la primera tormenta en ese año. Elima dio media vuelta lista para dirigir a su pueblo a salvo de los rayos y las inundaciones posibles con tal cuerpo de agua acercándose.
Las leyendas contaban de tormentas así como monstruos de agua arrasando con bosques y aldeas pequeñas. Y ahora mismo debía ser inminente su llegada a la ciudad del Rio y el pueblo de Elima no tendría opción sino sobrevivirlo como mejor fuera posible. El fuerte era un lugar solitario. Era una torre cuadrada. Tenía el color amarillo pintado con insignias de todos los reinos que protegía. Era una muy alta torre desde donde se podía ver fácilmente la otra orilla del Gran Río. Y al norte se podía divisar hasta las cordilleras Weric e incluso las desiertas planicies entre estas y el bosque del que tantas leyendas había. En un día como aquel el puesto en lo mas alto de la torre solo lo ocupaba un hombre. Tenía un tono de piel casi rojizo, y portaba varas sin filo pero gruesas y pesadas. Guantes negros y poca armadura o ropa cubriéndolo del frío que traía la lluvia. Ningún Gris osaría cruzar el río con ese clima o eso pensó el. Pronto unas tres embarcaciones medianas se divisaron. Estaban tratando de cruzar el río desesperadamente rápido y atacar cuando la lluvia cegara al enemigo. No era algo tan difícil de creer. Esa estrategia podía ser exitosa y cualquier posibilidad sería usada por los grises. Ronu prendió la almenara para avisar a los pueblos del este del otro gran afluente aunque cubierta por techo y con la lluvia dispersando cualquier humo solo la mas cercana de las casas pudo verlo y desde ella tuvieron que enviar mensajeros para alertar toda esa zona. La verdad es que el mantenimiento y protección del fuerte estaba muy descuidado. Ronu logro juntar unos 15 hombres y esperaba recibir alguna ayuda del este antes de que los barcos cruzaran. Un hombre fue enviado a alertar a Elima que había probabilidades de que los Grises llegaran hasta ella sino aquella noche sí al amanecer. Epher el guardia mas viejo ordeno las balistas y las disparo cuando los barcos estuvieron a alcance. Lograron darle a los tres pero solo uno estaba cercano a hundirse. Y pronto la lluvia apagaría cualquier fuego producido. Epher desespero ante tal gasto y sabiendo que solo les quedaba un proyectil pidió dirigirlo el. A los otros los envió abajo para reforzar a Ronu quien no poseía mas de 20 hombres cuando unos 7 sujetos del este mas bajos aunque forzudos se le unieron. 27 sujetos no podrían contra aquellos mas de 100 grises. El proyectil voló entonces y fue a golpear el barco no el mas herido sino el mas cercano y quebró completamente la proa. De manera alguna la vela cayo y el mástil genero mas daños al barco. Este se hundió no muy lejos de llegar a donde debía. La tormenta alcanzo la zona en ese momento. El barco que iba mas atrás pereció ante la lluvia no mas ligera y benigna sino violenta y torrente. Ronu llevo a 5 hombres a la costa para acabar con los que fueran saliendo de las embarcaciones hundidas y aunque al principio esto fue exitoso pronto cayeron flechas que aunque desviadas por la lluvia y escasas representaban un peligro latente. Ronu retrocedió con un par del equipo heridos en brazos y piernas. Epher ordeno responder las flechas y así se hizo. De cualquier manera los números aun no estaban equilibrados. Ronu tomo a 12 hombres y Epher a 15 y se prepararon para atacar izquierda y derecha. Del barco sobreviviente que debía llevar al menos unos 30 hombres. Mas unos veinte de las otras dos que llegaron a la orilla y no habían sido eliminados en el ataque de Ronu. 50 Grises se replegaron a la orilla de su barco y cerraron sus escudos. No, los grises no solo dependían de su numero en la batalla. No tenían cercados los reinos del hombre por casualidad. Solo Los Pirchir al Oeste Les superaban en fuerza y combate. Ronu sin embargo logro enviar una saeta y terminar con la vida de uno desde allí usando espada larga ataco. La uso para esquivar un ataque de escudo. Y para clavarla en el atacante luego pronto la uso en un enemigo en segunda fila y retrocedió rompiendo la hoja al hacerlo. Dentre sus fuerzas intentaron hacer lo mismo pocas veces teniendo éxito pero si lograron debilitar un poco la defensa y un par de osados Esterlinos se introdujeron en las filas causando caidas. Pronto para poder salvarlos toda el ala de Ronu cayo sobre los escudos cuidadosos de las largas lanzas y las filosas espadas. Mientras Ronu se preocupaba de dos fornidos contrincantes usando únicamente sus varas sin filo. Logro dar buenos golpes y obviamente evitar todo intento de herirle. El ala de Epher no se movía. Solo usaba arcos para acabar con el gris que se descuidara. El ala de guerreros grises que los tenía enfrente se puso nerviosa y organizaron el lento ataque contra ellos. Dejaron un punto casi insignificante en la defensa que Ronu pudo utilizar. Claro que la mayoría de sus hombres estaban ocupados con mas de un enemigo. Epher tenía que terminar pronto con el ala que avanzaba y entonces podría ayudar a Ronu quien no tomaría mal un poco de ayuda. Ademas pronto tanto metal atraería la ira del monstruo lluvioso. Era una cuestión de azar saber quien resultaría beneficiado y quien perjudicado y si eran los defensores los perjudicados. Muy probablemente también serían los perdedores. Ronu logro acercarse mas a sus hombres. Entonces un sonido ensordecedor cayo. En la parte de atrás los Grises sostenían una bandera. Aunque ninguna mano la llevara sino solo la arena esta bandera fue golpeada por esa iracunda manifestación de los dioses. Y Tres de ellos cayeron inconcientes con vida o sin ella eso no era importante. Ronu aprovecho para usar la hoja rota en otros tres sujetos. Para tomar un escudo y golpear fuerte en la primera fila donde los escudos aun estaban alzados soberbios por brazos gruesos y ojos rojos desafiaban cualquier cosa. Ronu logro apenas y un retroceso. La espada de un defensor logro usar el hueco y tirar a otro mas. Una estocada cayo en el brazo de Ronu. Epher de pronto estuvo al lado de Ronu y este pudo ver que el escuadrón que había intentado atacar estaba todo tirado que dos hombres los remataban mientras los otros ya se abalanzaban sobre la línea rota.
-Que esperas Epher? Mándalos al infierno.-Ronu después de decir esto se levanto. Y siguió atacando con los dos brazos sosteniendo un mandoble de manera que aun era eficaz. Poco tiempo después alcanzaron la victoria. La lluvia cedió a una noche estrellada. Ronu envió a otro mensajero a Elima y a Lun-Anid para avisar que el problema estaba resuelto. Pero que 8 hombres habían caído y estaban enterrados ahora junto con tantos otros en el Fuerte. Que necesitaban refuerzos porque el próximo ataque podría venir mucho mas pronto de lo esperado.
Gont miro el Sol y el Cielo con viento viniendo del sur. El aire llevaba melodía cargada de tristeza y de triunfo. Se topo con una tropa de guerreros de Nod. Se decía que traían la maldición de pelear con los grises. Pero que eran nobles aunque tristes. Gont penso que quizá supieran del destino de Kurah. Pero pronto entendió que no tendría que preguntar. Kurah estaba en el extremo del campamento escuchando el viento justo como Gont. Ambos se quedaron viendo un instante.
-Seguimos el viaje con los guerreros de Nod.-Dijeron al mismo tiempo.
Estos dos hombres adicionados al equipo no parecían una carga. Cuando mucho llevarían mercancía, interesantes mercancías a un pueblo que no se daba tiempo para asuntos tan vanos. Aks-Med sonrió. Mientras sus hombres se acercaban a casa. Y los niños gritaban vitoreando a los guerreros. Ellos se sabían buenos guerreros pero no encontraban honor en sus hazañas. Las contaban claro. Pero también ponían la tristeza en ellas. Los niños debían notarlo. Como ellos una vez lo notaron tiempo atrás. El Sol estaba en su punto cuando llegaron a la aldea a abrazar a las mujeres y los niños y rendir el Respeto a los ancianos y contarles de la guerra en la que no podían ya participar. Y así padres estaban orgullosos de sus hijos aquellos cuya primera expedición había sido un éxito. Y luego llego el momento de dar al hijo mayor la armadura del caído. Y este era un momento triste aunque simbólico. Gont y Kurah vieron esto desde la orilla de la aldea no queriendo interrumpir en semejante ritual.
El Sol que nació para la gente del río trajo buenas noticias después de que la noche trajera tantas preocupación. Todo pareció borrarse entre las suaves nubes del amanecer. Esas nubes de después de la tormenta. Los mejores espadachines o arqueros fueron enviados al mediodía hacia el fuerte. Elima los vio partir y les otorgo sus bendiciones. Ella no había ido al sur desde su infancia. Y no sería posible que recordara a Ronu o su guardia. Sin embargo les estaba agradecida por la valiente pelea que otorgaron. Por darle un día mas de tranquilidad a su gente aunque el precio fueran 10 jóvenes y bravos hombres. Nadie dijo que morirían solo que serían honrados con ir a pelear y era cierto que pocos hombres caían cada año. Epher era hábil usando las balistas en días claros y pocas veces se intentaba esa ruta para atacar. Regularmente el Este era arrasado y los pequeños pueblos saqueados con rumbo a la Tria. Y la zona no les interesaba hasta el norte del Florcamino en la Rapatrikal. Eso estaba suficientemente lejos. Pocos guerreros dentre los grises veían el valor en esa zona. Elima agradeció esto a los poderes sobre ella y miro hacia el sur hasta que los hombres se perdieron en un recoveco del camino aunque mas allá se veía muy delgada la torre que era su destino.
Los funerales terminaron al atardecer poco antes de que 10 hombres del río norte llegaran bien armados y dispuestos. Ronu los miro con cierta alegría. Esas cabelleras negras y cuerpos estilizados y resistentes servirían y traían un regalo para Epher y Ronu y sus pocos hombres tan bravos y arrojados. Ronu recordaba a la reina aunque en sueños. Larga cabellera negra y un rostro de detalles finos. No era la mas bella de las que había encontrado pues en su paso por las guerras de los Reinos Norte había hallado damas mas que humanas. Pero sin duda la recordaba con cariño aunque en aquel entonces entre todos los soldados ella no pudiera prestarle atención.
Ronu simplemente sonrió mientras se preparo para llevar los nuevos reclutas a sus cuartos.
Y la noche cayo. Ninguna tormenta, ningún rayo azoto el sueño aquella noche.
Salvo para aquel que no dormía. Mucho tiempo tenían esos oscuros ojos sin ver criatura otra que ardillas o ratas o aves. Y aquel asustadizo joven mercader movió algo que no había estado allí desde que la huérfana humana lo visitara ya hace mas de tres siglos. Algo que los Pirchir bien lo hicieron olvidar. Ese destello humano que en primer lugar le había causado no desaparecer con su raza mil años atrás. Doblado en la rama mas alta entre los árboles de la orilla sur se quedo mirando. Tenía al menos 150 años desde que entro en aquel bosque y ordeno el crecimiento y aumento su naturaleza mística. Alejo todo mal que pudiera habitarlo en memoria del demonio que habito allí un milenio atrás.
Y ahora con una facilidad increíble bajaba de esa rama dando pequeños pasos en otras hasta llegar a la pradera y abrigado en la oscuridad como bien había aprendido de sus parientes salió no iba buscando a Hural ni Prishtra, la hermana de este. No iba a visitar la tumba de aquella huérfana Zumta. Estaba buscando algún lugar nuevo. Y saber que acontecía en el mundo fuera del bosque.
Inminentemente volvería a la arboleda algún día. Pero no tan pronto. La Luna ilumino su sombra si hubiera viajero alguno para verlo. Mas alto que cualquier mortal. Mas robusto que cualquier Pirchir aun siendo tan esbelto.
Y canto a las estrellas. En esa lenta y triste voz cambiante de tono.
Esta es una segunda nada relacionada historia ambas pueden ser continuadas si mas de 6 personas las leen quiero decir eso motiva a viajarme un poco mas.
El hombre del tercer pueblo.
Había dos pueblos. Separados por un miserable río. Hasta que un día el río tuvo a bien secarse. Y la frontera no pudo establecerse a manera que ambos de acuerdo estuvieran. Y los pueblos hacía el otro lado crecieron. Se volvieron pequeñas ciudades. Naciones con ideología diferente. No es esta historia sobre como el amor de unos jóvenes los unió. Era tal la educación en un lado y en otro que el pensar en la ideología del otro era asqueroso y no importaba que los varones de una nación fueran los mas fuertes y atentos o que las chicas de la otra fueran ágiles y hermosas. No había paz entre ellos. Y escaramuza tras escaramuza cualquier relación diplomática era tensa. Hasta que un día surgieron dos campeones. Uno en cada pueblo. Los mas grandes guerreros vistos en mucho tiempo.
Tan seguro estaba cada pueblo de su guerrero siendo el superior que organizaron un combate y acordaron en que si un pueblo ganaba la frontera quedaría de una forma y si el otro ganaba quedaría en otra cada una beneficiando enormemente al pueblo.
Finalmente llego el día y muchos dentre los dos pueblos fueron a ver a su campeón ganar. Ambos se vieron fieramente y desenvainaron sus espadas.
El del pueblo del norte tiro arena a los ojos del guerrero sureño. Pero el sureño no pudo conservar la mente fría y arrojo arena también. La pelea pronto se volvió menos sobre espadas chocando y mas sobre lenguas y puños y golpes innobles. Pero cada pueblo estaba convencido de que su guerrero no había iniciado y que resultaría ganador.
El sureño retrocedió ante un par de hábiles estocadas y cayo de rodillas pero aun así logro enviar una estocada al pecho del otro que le hubiera atravesado pero una flecha dio en la mano del postrado y le quitó la fuerza. Ante tal los guerreros del Sur pronto. Rodearon a su hombre caído. Y el duelo no termino aunque claro el Del Norte había ganado. Y su pueblo quiso hacer su voluntad. El guerrero del Sur se recupero y ensamblo un ejercito. Y hablo de aquel pacto roto. Nunca mas creerían en palabra llegada del norte. Empezaron a vigilar su frontera. Eventualmente a construir un muro. Pero tal solo les costaba recursos y no pedirían ayuda del norte (Tierra rica en canteras de piedra) teniendo que traer las rocas de muy lejos. Aprovechando esta situación un día los soldados del norte en una perfecta formación de batalla se arrojaron sobre el muro construido. Y los soldados apostados allí no eran bastantes para soportar el embate por mucho tiempo.
La casualidad sin embargo llevo aquel día a un hombre del tercer pueblo. Una villa lejana formada por familias del Norte pero que eventualmente se habían vuelto leales al pueblo del Sur.
Estos hombres eran considerados de la peor clase y dos veces al año los hombres del Norte arrojaban una lluvia de flechas en el pueblo. Esto los había vuelto resistentes y fieros guerreros que sin embargo nunca habían intentado tomar el Norte por Sitio.
Este hombre sin embargo no compartía la ideología de sus compatriotas. Estaba inclinado a vivir al Norte por alguna anormalidad o experiencia no explicable. Y paso por allí con su espada en mano cuando la batalla entraba en la parte definitiva. De inicio intento forzar a los del Sur pero un mandoble casi corto su oreja. Era una espada del Norte y esto le enfado. Corto la mano del portador hábilmente, luego hundió su hoja en el torso de este.
Empezó a atacar a los del Norte y era en ese extremo donde menos preparados estaban para un ataque. Exitosamente llego al centro del batallón. El ataque por la espalda no fue mas posible y voltearon a atacarle varios soldados Norte que cayeron flechados casi al instante. La guarnición del Sur se replegó hacía la parte mas fuerte de la muralla y el hombre del tercer pueblo fue puesto a lidiar con diez guerreros bien armados.
Al primero lo tomo por sorpresa y logro separar la cabeza del cuerpo y bloquear el ataque de un segundo. Retrocedió luego la espada que blandía y del impulso el segundo se fue de frente. Le corto en la espalda y procedió a atacar al tercero y cuarto en el vientre bajo. Esquivo dos golpes de espada hacia su cabeza que en ese momento estaba baja. Giro. Detuvo un golpe y luego otro y otro tres sobre el. No creyó tener opotrtunidad. Los movimientos de los hombres estaban sincronizados. Logro herir en la cara a uno. Cortar en el cuello a otro pero su brazo fue herido al mismo tiempo. Los guerreros del Sur no daban luz alguna aunque los otros hombres fueron atravesados o golpeados con piedras. Pronto el guerrero aunque herido se encontró victorioso. Y se quedo allí de pie sosteniendo la espada llego un centinela y logro cortar su respiración. Luego llegaron tres y se abalanzo como loco. Con dos giros y hundir bien la espada salió bien librado. Hasta que un par de minutos después llego el Guerrero del Norte. El hombre del tercer pueblo lo reconoció y se quedaron viendo largo rato. El Hombre del tercer pueblo se arrodillo.
-Soy el humilde sirviente de su alteza.-Dijo.
domingo, 15 de julio de 2007
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